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Liderazgo Eclesial – Pastores (Hechos 20:28-31)

El pastoreo en la iglesia es una responsabilidad sagrada, establecida por el Espíritu Santo, y requiere de líderes que vivan en integridad, cuiden su propio testimonio y velen por la salud espiritual de la congregación, protegiéndola de las amenazas doctrinales y guiándola con dedicación y amor.

Liderazgo Eclesial – levantar líderes (2Tim.2:2)

El apóstol Pablo y Jesús invirtieron intencionalmente en la formación de sus nuevos discípulos y líderes. Es fascinante ver cómo sus métodos siguen siendo relevantes hoy.

Jesucristo es SEÑOR (Hch.2:36)

»Sépalo bien todo el pueblo de Israel, que a este Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Cristo.» (Hechos 2:36, RVC).

Perseveraban en la oración (Hch.2:42)

La primera iglesia cristiana inicia a raíz de la clara predicación del Evangelio, acompañada por el poder de Dios. Este episodio establece los cimientos de la comunidad cristiana y su misión: compartir el Evangelio de Jesucristo en todo el mundo. Los creyentes perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión fraternal, en el partimiento del pan y en la oración. Además, eran movidos por el temor a Dios, practicaban una generosidad impactante, vivían en unidad, experimentaban gozo y alegría, alababan a Dios y disfrutaban del favor del pueblo. Esto llevó a más crecimiento, ya que los que iban siendo salvos se unían a esta comunidad.

El partimiento del pan (Hch.2:42)

El tema del partimiento del pan en Hechos 2 está al mismo nivel que la doctrina, la comunión de los unos con los otros y la oración. La iglesia en el libro de los Hechos no perdía la perspectiva y la razón de su existencia: La salvación a través de Jesucristo. Al celebrar la “Cena del Señor” recordaba la iglesia las bases doctrinales del Evangelio (1 Corintios 15:1-8) y reconocía que se reunía alrededor de Jesús, el autor y consumador de la fe cristiana, y quien nos anima a permanecer firmes (Hebreos 12:1-3).

La comunión fraternal (Hch.2:42)

En los primeros días de la iglesia primitiva, la comunión fraternal no era solo un sueño o un rito religioso, sino una forma de vida arraigada en el corazón de los creyentes. En el libro de los Hechos, se describe cómo aquellos que aceptaron la palabra de Dios fueron bautizados y se unieron en comunidad, perseverando en la doctrina de los apóstoles, compartiendo el pan y participando en la oración (Hechos 2:41-42).

Cuando veo la Cruz (Colosenses 1:19-20)

“Pues a Dios, en toda su plenitud, le agradó vivir en Cristo y, por medio de él, Dios reconcilió consigo todas las cosas. Hizo la paz con todo lo que existe en el cielo y en la tierra por medio de la sangre de Cristo en la cruz” (Col.1:19-20) NTV.

La enseñanza de los apóstoles (Hch.2:42)

La experiencia de la iglesia en el libro de los Hechos revela varios elementos que impulsaron su dinamismo, desde Jerusalén hasta Judea, Samaria y más allá (Hch.1:8). El Espíritu Santo llegó con poder y evidencia palpable. Pedro predicó, y multitudes abrazaron a Cristo. Es esencial examinar los factores que contribuyeron a la consolidación y el avance de la iglesia, factores que se encuentran tanto en los Hechos como en el resto del Nuevo Testamento.

‘De tal manera…’ (Jn.3:16)

Ciertos versículos bíblicos, como Juan 3:16, son tan conocidos que, a veces, se recitan sin comprender su profundidad. Se convierten en frases vacías, clichés religiosos que pierden su impacto. La Biblia no es un libro de frases bonitas, sino una guía para vivir con propósito y significado. Acérquese a ella con un corazón abierto y dispuesto a aprender.

Batallando con la amargura (Rom.12:17-21)

En nuestro andar con Dios las cosas no serán siempre fáciles. Sin embargo, si queremos ser gente que le sirve a Dios y al prójimo, si deseamos crecer en nuestra relación con Dios, no podemos olvidar cultivar un corazón sano y libre de amargura (Prov.4:23) y una relación íntima con Dios.

Enoc anduvo con Dios (Gn.5:24)

—Dígame con quién andas y yo te diré quién eres. “Y Enoc anduvo con Dios, y desapareció, porque Dios se lo llevó” (Gn.5:24) NBLA.

Una ley, o su ausencia, no soluciona el problema de fondo (Mt.15:17-20)

Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida (Prov.4:23) NVI

Fueron de Prisa (Lc.2:16)

Los pastores entendieron que el anuncio venía de Dios y que algo importante había ocurrido en Belén. A este mensaje los pastores responden con entusiasmo, deciden ir al lugar de los hechos y allí encuentran a Jesús, así, cómo se les había avisado. Lo que me causa curiosidad es lo que nos dice Lc.2:16: ‘Fueron de prisa a la aldea…’.

En la sala de espera de Dios (Sal.27:14)

El problema de la espera aparece cuando las promesas de Dios no se cumplen en el tiempo que nosotros queremos que se cumplan. Entonces, en el tiempo de espera, nos desesperamos y hacemos lo que Abraham y Sara trataron de hacer. Cuando el hijo prometido no llegó tan rápido como lo pensaban o deseaban, Abraham y Sara trataron entonces de ayudar a Dios, uniendo a Abraham con Agar.

La luz brilla en la oscuridad (Jn.1:11-12)

Navidad no es solamente una historia de felicidad. Esta también es la historia marcada por el rechazo, el desinterés, la ceguera y la hostilidad.

Desiertos – sus propósitos divinos (Dt.8:2-6)

Los desiertos, en un sentido espiritual, se refieren a períodos o situaciones difíciles y desafiantes que una persona puede enfrentar. Estos desiertos se pueden caracterizar por ser tiempos espiritualmente secos, faltos de visión y faltos de inspiración. ¿Cómo entenderlos?

Un hombre sufriente escribe a sufrientes (2Cor.1:3-11)
Un hombre sufriente escribe a sufrientes (2 cor. 1:3-11)Los sufrimientos siempre son un desafío. No importa si es una enfermedad, un accidente, una tragedia, la pérdida de un ser querido, un abuso, una tormenta, una época difícil o desértica o la misma muerte, siempre...
Juan el Bautista -líder al estilo de Jesús (Mt.3:1-17)

Uno de los grandes ejemplos bíblicos de liderazgo, y quien lideró al estilo de Jesús, es Juan el Bautista. De él se dice que fue el profeta más grande (Mt.11:11 / Lc.7:28). Su actitud frente a los logros y a la tentación a considerarse alguien grande delante de la gente nos enseña grandes lecciones para un liderazgo que marca la diferencia y que tiene la marca de un carácter de siervo.

Orando por lo que más importa (Hch.4:27-31)

Muchas de nuestras oraciones parecen listas de compras. No hay nada malo en acercarnos a Dios para pedirle cosas personales y ayuda en ciertos momentos para ciertas necesidades (Mt.6:11 / Mt.7:7-11). Sin embargo, la oración debe crecer a un nivel que esté alineada con el corazón de Dios, con Sus propósitos y Su voluntad, y con el cumplimiento de la Misión de Dios (Hch.4:29-31 / Ef.1:16-23 / Ef.3:14-21).

Orando con las Escrituras (Jn.15:7)
Orando con las EscriturasSegún el ejemplo de Jesús y lo que Él nos enseña acerca de la oración, notamos que hay una relación directa entre la manera como nos acercamos a la Palabra de Dios y a la oración (Jn.15:7). La Iglesia en el libro de los Hechos oró utilizando...

Mis apuntes

Liderazgo Eclesial – Pastores (Hechos 20:28-31)

Liderazgo Eclesial – Pastores (Hechos 20:28-31)

El pastoreo en la iglesia es una responsabilidad sagrada, establecida por el Espíritu Santo, y requiere de líderes que vivan en integridad, cuiden su propio testimonio y velen por la salud espiritual de la congregación, protegiéndola de las amenazas doctrinales y guiándola con dedicación y amor.

Jesucristo es SEÑOR (Hch.2:36)

Jesucristo es SEÑOR (Hch.2:36)

»Sépalo bien todo el pueblo de Israel, que a este Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Cristo.» (Hechos 2:36, RVC).

Perseveraban en la oración (Hch.2:42)

Perseveraban en la oración (Hch.2:42)

La primera iglesia cristiana inicia a raíz de la clara predicación del Evangelio, acompañada por el poder de Dios. Este episodio establece los cimientos de la comunidad cristiana y su misión: compartir el Evangelio de Jesucristo en todo el mundo. Los creyentes perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión fraternal, en el partimiento del pan y en la oración. Además, eran movidos por el temor a Dios, practicaban una generosidad impactante, vivían en unidad, experimentaban gozo y alegría, alababan a Dios y disfrutaban del favor del pueblo. Esto llevó a más crecimiento, ya que los que iban siendo salvos se unían a esta comunidad.

El partimiento del pan (Hch.2:42)

El partimiento del pan (Hch.2:42)

El tema del partimiento del pan en Hechos 2 está al mismo nivel que la doctrina, la comunión de los unos con los otros y la oración. La iglesia en el libro de los Hechos no perdía la perspectiva y la razón de su existencia: La salvación a través de Jesucristo. Al celebrar la “Cena del Señor” recordaba la iglesia las bases doctrinales del Evangelio (1 Corintios 15:1-8) y reconocía que se reunía alrededor de Jesús, el autor y consumador de la fe cristiana, y quien nos anima a permanecer firmes (Hebreos 12:1-3).

La comunión fraternal (Hch.2:42)

La comunión fraternal (Hch.2:42)

En los primeros días de la iglesia primitiva, la comunión fraternal no era solo un sueño o un rito religioso, sino una forma de vida arraigada en el corazón de los creyentes. En el libro de los Hechos, se describe cómo aquellos que aceptaron la palabra de Dios fueron bautizados y se unieron en comunidad, perseverando en la doctrina de los apóstoles, compartiendo el pan y participando en la oración (Hechos 2:41-42).

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