Liderazgo Eclesial: Pastores como Dios quiere

(1 Pedro 5:1-4)

La labor del liderazgo pastoral, según el apóstol Pedro, debe caracterizarse por la humildad, el servicio voluntario y el sincero deseo de cuidar y guiar al rebaño de Dios. Los pastores deben seguir el ejemplo de Jesús, el Buen Pastor, protegiendo y fortaleciendo a las ovejas, y liderando con integridad y amor. Jesús, como el Príncipe de los pastores, recompensará a aquellos que cumplen fielmente con su deber, asegurando que el liderazgo en la iglesia refleje los valores del Reino de Dios.

En la Publicación pasada ofrecí mis notas acerca de lo que el apóstol Pablo les dijo a los líderes de Éfeso en Hechos 20:28-31. Ahora quiero que revisemos lo que nos enseña el apóstol Pedro referente al líder pastor y su labor:

“Por tanto, a los ancianos entre ustedes, exhorto yo, anciano como ellos y testigo de los padecimientos de Cristo, y también participante de la gloria que ha de ser revelada: pastoreen el rebaño de Dios entre ustedes, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios; no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo; tampoco como teniendo señorío sobre los que les han sido confiados, sino demostrando ser ejemplos del rebaño. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, ustedes recibirán la corona inmarcesible de gloria” (1 Pedro 5:1-4 NBLA). Citas paralelas: Hechos 20:28-31 y Ezequiel 34:1-16.

PEDRO Y SU EXPERIENCIA

Aunque Pedro tuvo experiencias especiales con Jesús, siendo además testigo de milagros, sanidades, liberaciones y de Sus sufrimientos, y habiéndolo escuchado enseñar las verdades de Dios, no se consideró superior a los demás. Él se coloca a la par con los otros líderes y pastores, diciendo: “anciano entre ustedes”. Pedro conoce el corazón del Gran Pastor hacia el rebaño (Juan 13).

EL MÉTODO DE LIDERAZGO: PASTOREAR

El apóstol Pedro llama a los ancianos líderes de una iglesia local a pastorear el rebaño de Dios, es decir, a apacentar y cuidar. El pastoreo es el método de liderazgo para dirigir y supervisar la iglesia de Dios. El anciano que pastorea al estilo de Jesús:

    • Guía a las ovejas a manantiales de agua viva, las guía a Jesús (Juan 7:37-39; Apocalipsis 7:17).
    • Las alimenta enseñando la verdad (1 Timoteo 3:2; Tito 1:9; Salmo 23).
    • Las guía con su ejemplo, siendo digno de imitación y demostrando la vida cristiana (Juan 13:15; Marcos 10:42-44; 1 Timoteo 4:12; Santiago 5:10; Filipenses 2:1-10).
    • Da su vida por las ovejas, no para redimirlas, sino buscando su bienestar, aun si esto implica sufrimiento (Juan 10:10; Hechos 20:31; Ezequiel 34:1-16).
    • Fortalece a las débiles, sana a las enfermas, venda a las perniquebradas, se esfuerza por hacer volver a las descarriadas y da seguridad al rebaño (Ezequiel 34:1-16; Lucas 15; Gálatas 6:1-3).
    • Cuida y protege a las ovejas de los falsos maestros y de los lobos (Hechos 20:28-31).

Quien pastorea al estilo de Jesús sabe a quién le está sirviendo y lo hace de buena gana (Juan 15:16; 1 Corintios 9:16; 2 Corintios 5:14; Mateo 25:22-23; Hechos 20:24; 1 Tesalonicenses 2:8). Sabe a quién le pertenece el rebaño y a quién debe rendir cuentas (Hechos 20:28-31). Por eso sirve con toda humildad y mucha responsabilidad.

Lo opuesto se manifiesta a través de un liderazgo por obligación, dictatorial, abusivo y controlador, buscando el beneficio personal y aprovechándose del rebaño. Realiza la labor por ambición del dinero y permite que las ovejas caigan en las manos de los lobos (1 Pedro 5:1-4; Hechos 20:28-31; Ezequiel 34:1-16).

JESUCRISTO, EL PRÍNCIPE DE LOS PASTORES

Él es el Buen Pastor (Juan 10:11, 15; Salmo 23; Salmo 22). Él es el Gran Pastor que nos capacita para hacer la voluntad de Dios (Hebreos 13:20-21). Él es el Pastor y Guardián de nuestras almas (1 Pedro 2:25). Él es el Príncipe de los Pastores, el Pastor Supremo que regresará y galardonará a los fieles (1 Pedro 5:4).

Puesto que Él es el Rey a quien le rendiremos cuentas y quien nos dará la corona de gloria, le servimos con humildad y entrega, siguiendo Su ejemplo de pastor.

CONCLUSIÓN

La labor del liderazgo pastoral, según el apóstol Pedro, debe caracterizarse por la humildad, el servicio voluntario y el sincero deseo de cuidar y guiar al rebaño de Dios. Los pastores deben seguir el ejemplo de Jesús, el Buen Pastor, protegiendo y fortaleciendo a las ovejas, y liderando con integridad y amor. Jesús, como el Príncipe de los pastores, recompensará a aquellos que cumplen fielmente con su deber, asegurando que el liderazgo en la iglesia refleje los valores del Reino de Dios.

Reflexión

[1] ¿Cómo puedo demostrar en mi vida diaria y en el ministerio la humildad y el espíritu de servicio que mostró Pedro, considerando su posición como apóstol y anciano?

[2] ¿Cómo estoy contribuyendo a la edificación y cuidado de las personas en mi comunidad? ¿Sigo el ejemplo de Jesús guiándolos, alimentándolos espiritualmente y protegiéndolos de influencias dañinas?

[3] ¿Cuáles son mis motivaciones al liderar y servir en mi comunidad? ¿Estoy liderando voluntariamente y con un sincero deseo de servir, o me estoy dejando llevar por la obligación, la avaricia o el deseo de control? ¿Qué área de mi vida requiere de alineación con los principios cristianos?

[4] ¿Cómo puedo fortalecer, sanar, y proteger mejor a las personas en mi comunidad que están débiles, enfermas, o espiritualmente heridas? ¿Qué acción concreta puedo tomar?

Mis apuntes

Liderazgo Eclesial – Pastores (Hechos 20:28-31)

Liderazgo Eclesial – Pastores (Hechos 20:28-31)

El pastoreo en la iglesia es una responsabilidad sagrada, establecida por el Espíritu Santo, y requiere de líderes que vivan en integridad, cuiden su propio testimonio y velen por la salud espiritual de la congregación, protegiéndola de las amenazas doctrinales y guiándola con dedicación y amor.

Jesucristo es SEÑOR (Hch.2:36)

Jesucristo es SEÑOR (Hch.2:36)

»Sépalo bien todo el pueblo de Israel, que a este Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Cristo.» (Hechos 2:36, RVC).

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