Liderazgo Eclesial – Levantar Líderes

(2 Timoteo 2:2)

El apóstol Pablo y Jesús invirtieron intencionalmente en la formación de sus nuevos discípulos y líderes. Es fascinante ver cómo sus métodos siguen siendo relevantes hoy.

“Me has oído enseñar verdades, que han sido confirmadas por muchos testigos confiables. Ahora enseña estas verdades a otras personas dignas de confianza que estén capacitadas para transmitirlas a otros” (2 Timoteo 2:2, NTV).

El apóstol Pablo y Jesús invirtieron intencionalmente en la formación de sus nuevos discípulos y líderes. Es fascinante ver cómo sus métodos siguen siendo relevantes hoy.

EL EJEMPLO DEL APÓSTOL PABLO

El apóstol Pablo, durante uno de sus primeros viajes misioneros, invitó al joven Timoteo a unirse a su labor. Pablo reconoció el potencial de este joven creyente, quien ya mostraba una cierta madurez cristiana (Hechos 16:1-3). Más adelante, Pablo le recuerda a Timoteo su llamado y lo anima a perseverar y a mantenerse enfocado en su tarea (2 Timoteo 1:1-8; 2:1-9). Llama la atención la exhortación que Pablo le hace a Timoteo en 2 Timoteo 2:2. Lo anima a replicar su ejemplo invirtiendo en la próxima generación de líderes. La rueda debe seguir rodando y para ello debemos pensar e invertir intencionalmente y con un plan estratégico y efectivo en la nueva generación de discípulos y líderes.

La relación entre Pablo y Timoteo se desarrolló rápidamente, convirtiéndose en una relación cercana similar a la de padre e hijo o a la de un líder con un líder emergente (1 Corintios 4:17). Pablo llegó a estimar profundamente a Timoteo, destacando que no había encontrado a otro con su nivel de dedicación y lealtad en el ministerio; la inversión en este joven no fue en vano (Filipenses 2:19). Timoteo acompañaba a Pablo en sus viajes y en su ministerio. Pablo tenía la esperanza de que Timoteo hiciera lo mismo con otros (2 Timoteo 2:2). Ambos aprendieron a trabajar en equipo, combinando la experiencia del mayor con la energía del joven.

En determinado momento, Pablo confió a Timoteo responsabilidades significativas, encargándole la iglesia en Éfeso para resolver asuntos críticos y para hacer avanzar las cosas del Reino de Dios (1 Timoteo 1:1-3; 4:11; 6:3; 6:17).

EL EJEMPLO DE JESÚS

Jesús, durante su vida y ministerio en la tierra, no se centró en escribir libros ni en establecer programas u organizaciones. Su enfoque fue invertir en un grupo selecto de hombres que Él escogió personalmente. Aquellos en quienes Jesús invirtió fueron los que, posteriormente, escribieron las cartas que hoy valoramos. Además, fundaron la iglesia, llevando el mensaje a las naciones.

Una de las obras más importantes de Jesús, aparte de su muerte y resurrección, fue la selección y formación de un pequeño grupo de hombres que lo representarían en todo el mundo, continuando su obra (Mateo 4:19; 9:35-38; 10; 28:18-20). Estos discípulos eran producto de Jesús, Su vida y ministerio, ellos reflejaban Su influencia. No habrían llegado a ser quienes fueron sin la intervención del Maestro (Hechos 4:13).

Dios, en momentos específicos, trae a ciertas personas a nuestras vidas con un propósito. Él desea que impactemos sus vidas, enseñándoles, formándoles, mentoreándoles y edificándoles. Es crucial aprovechar estas oportunidades para invertir en ellos y asegurar la multiplicación de discípulos y líderes y asegurar que la rueda siga rodando hasta que Él regrese (Efesios 4:13-16).

Reflexión

  1. ¿Qué haría usted si Dios enviara a su vida a un joven como Timoteo? ¿Está usted preparado para discipular, entrenar y formar a esa persona? ¿Tiene usted un plan para hacer discípulos que a su vez hagan discípulos? Explique.
  2. Si Dios le permite conectarse con un nuevo creyente, ¿cuáles serían los primeros pasos que usted tomaría para discipularlo? ¿Por qué tomaría esos pasos? Explique.
  3. ¿Qué cualidades tenía Timoteo que usted desea ver en un líder emergente en el que invertiría su vida?
  4. Piense en las personas que usted ha influenciado en algún momento de su vida. ¿Ha sido su influencia positiva? ¿Qué cambiaría?
  5. ¿Qué cualidades tenía Pablo que usted también desea poseer? ¿Qué puede hacer para adquirir esas cualidades?

Mis apuntes

Liderazgo Eclesial – Pastores (Hechos 20:28-31)

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El pastoreo en la iglesia es una responsabilidad sagrada, establecida por el Espíritu Santo, y requiere de líderes que vivan en integridad, cuiden su propio testimonio y velen por la salud espiritual de la congregación, protegiéndola de las amenazas doctrinales y guiándola con dedicación y amor.

Jesucristo es SEÑOR (Hch.2:36)

Jesucristo es SEÑOR (Hch.2:36)

»Sépalo bien todo el pueblo de Israel, que a este Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Cristo.» (Hechos 2:36, RVC).

Perseveraban en la oración (Hch.2:42)

Perseveraban en la oración (Hch.2:42)

La primera iglesia cristiana inicia a raíz de la clara predicación del Evangelio, acompañada por el poder de Dios. Este episodio establece los cimientos de la comunidad cristiana y su misión: compartir el Evangelio de Jesucristo en todo el mundo. Los creyentes perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión fraternal, en el partimiento del pan y en la oración. Además, eran movidos por el temor a Dios, practicaban una generosidad impactante, vivían en unidad, experimentaban gozo y alegría, alababan a Dios y disfrutaban del favor del pueblo. Esto llevó a más crecimiento, ya que los que iban siendo salvos se unían a esta comunidad.

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