y serán mis testigos

“Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra” (Hch.1:8 (NVI).

Una de las tareas de Jesús sobre la tierra, y para la cual Jesús fue ungido, era la de predicar las Buenas Nuevas a la gente (Mt.11:5 / Lc.4:18). El deseo de Dios es que nadie se pierda, sino que cada ser humano tenga la oportunidad de oír el Evangelio y que llegue al conocimiento de la verdad —Cristo murió por nuestros pecados, resucitó y ascendió al cielo, y hoy es nuestro Salvador (1Tim.2:1-4 / Rom.1:18-23 / Rom.3:23 / Rom.6:23 / Apoc.21:8 / Apoc.20:14-15). 

Los seguidores de Cristo son llamados a ser parte del plan de la salvación del mundo compartiendo el Evangelio con la gente (Mr.16:15-17) y ser parte del cumplimiento de la visión de Dios de ver un día en el cielo, gente de todas las naciones, tribus y lenguas (Apoc.7:9-10 / Apoc.5:8-14 / Rom.11:25). Jesús llamó a Sus discípulos para hacer de ellos pescadores de gente (Mt.4:19). Los discípulos fueron enseñados y entrenados para hacer la obra del ministerio. Después los envió a hacer lo mismo que Él estaba haciendo (Mt.10). Él veía la gran cosecha que debía ser recogida y quería que Sus discípulos se involucraran en la cosecha orando por obreros y predicando el mensaje del Reino de Dios con poder (Mt.9:35-38 / Mt.10:7).

Antes de partir Jesús y regresar donde Su Padre, se dirige a Sus discípulos y les encarga lo que llamamos la gran comisión (Mt.28:18-20 / Hch.1:8). Esta comisión no es solo para algunos pocos ‘especialistas’; es un llamado para todos aquellos que son Sus discípulos. Todos llegamos a ser Sus embajadores y todos somos llamados a predicar el mensaje de la reconciliación (Mr.1.17 / 2Cor.5:18-21 / Hch.1:8).

El apóstol Pablo vio en una visión al hombre de Macedonia que le decía: “Pasa a Macedonia y ayúdanos” (Hch.16:9-10). Cuando miramos a nuestro alrededor, ¿qué tipo de gente vemos? ¿Escuchamos el llamado de una generación perdida y necesitada de Dios? (Mt.9:36-38 / Jn.4:31-39 / Hch.18:10).

¿Cómo podemos involucrarnos en la tarea encomendada?

    • Orando (Mt.9:35-38 / 1Tim.2:1-4 / Ef.6:19-20 / 2Cor.1:11 / Col.4:3 / 2Tes.3:1)
    • Dando (Malq.3:10 / 2Cor.9:6-15 / Filp.4:10-20 / Ex.35:4-5.20-22 / Ex.36:2-5 / Ex.40:33-38).
    • Enviando (Hch.13:1-3 / Hch.14:26 / Hch.15:40 / Rom.10:15 / 3Jn.1:6).
    • Yendo —Vaya y comparta el Evangelio; haga lo que hizo Jesús (Hch.1:8 / Hch.13:46-47 / Mt.10:5).

Compartir efectivamente el Evangelio de Cristo debería ser algo natural para todo creyente. Sin embargo, muchas veces nos da temor y nos sentimos incómodos al tratar de hacerlo. Para mayor efectividad al dar nuestro testimonio es bueno estar preparados (Ef.5:15-17 / 1Pe.3:15 / Col.4:6).

Aquí sugiero dos maneras para compartir el Evangelio de Cristo:

EL TESTIMONIO PERSONAL. Una manera sencilla y muy efectiva de compartir el Evangelio a otra gente es empleando el testimonio personal de cómo llegamos a conocer a Jesucristo (Hch.1:8). Lo que Dios hizo en nuestra vida nadie lo podrá poner en duda. La realidad del cambio que hemos experimentado por el poder de Dios es una herramienta poderosa para ayudar a otros a entender que Dios es un Dios vivo y que salva. Debemos estar preparados para compartir nuestro testimonio en cualquier momento. El Espíritu Santo utilizará nuestro testimonio para impactar a la gente a nuestro alrededor y para llevar a los precristianos a que pregunten qué es lo que deben hacer para conectarse con Dios (Hch.2:37-39).

Cuando Pablo, el apóstol de Jesucristo, se presentó delante del rey Agripa (Hch.26) habló con sencillez, de manera lógica y clara, acerca de lo que fue su vida antes de conocer a Cristo, cómo llegó a tener un encuentro con Cristo y cómo cambió su vida después de la conversión. 

Es de gran ayuda si usted escribe su testimonio como ayuda para organizarlo y no perder ningún detalle importante, trabajar bien las palabras que va a usar, y para tener claro cómo comenzar y cómo terminar. Nuestras propias historias con Cristo son una herramienta poderosa para el evangelismo y el discipulado.

LA RUTA DE ROMANOS: Cuando compartimos el Evangelio usando nuestro testimonio, utilizamos nuestras propias palabras y experiencias y damos testimonio de cómo Dios cambió nuestra vida. Pero llega el momento en el que debemos referirnos a las Escrituras para mostrar el camino de la salvación en Cristo. Una manera muy sencilla es empleando lo que podemos llamar ‘la ruta de Romanos’ (estas citas bíblicas son un buen comienzo para entender los fundamentos de la salvación. Marque estas citas en su Biblia para usarlas en el momento oportuno):

    • Nadie es lo suficientemente bueno como para poder ir al cielo: “Porque no hay distinción, por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios(Rom.3:22-23) NBLA.
    • Todos merecemos la muerte: “Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Rom.6:23) NBLA.
    • No obstante, Dios nos ama y envió a Cristo a pagar por nuestros pecados, muriendo en la cruz: “Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Rom.5:8) NBLA.
    • Recibimos el regalo de la salvación al someter nuestras vidas a Cristo y reconocer que Él es el Mesías, el Salvador: “… que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación” (Rom.10:9-10) NBLA.
    • Esta salvación está disponible para todo el que cree e invoca el nombre del Señor Jesucristo: “Porque no hay distinción entre judío y griego, pues el mismo Señor es Señor de todos, abundando en riquezas para todos los que le invocan; porque: «TODO AQUEL QUE INVOQUE EL NOMBRE DEL SEÑOR SERÁ SALVO»” (Rom.10:12-13) NBLA.

Una vez que compartimos el Evangelio de Cristo, sea usando nuestro testimonio personal o la ‘ruta de Romanos’ o cualquier otra manera, debemos estar preparados para guiar a las personas que quieren someterse a Cristo y ser salvas en una oración para recibir a Cristo (Hch.16:30-33).

Su Testimonio

Escriba su testimonio de manera concisa y simple de cómo usted personalmente conoció a Jesucristo (Que el testimonio pueda darse en cinco minutos). Incluya estos hechos esenciales en su testimonio:

    • Cómo era usted antes de entregar su vida a Cristo. ¿Cuáles fueron algunas de las necesidades, de los vacíos, el estilo de vida que estaba viviendo? ¿Qué cosas trató de hacer para mejorar su vida y que no funcionaron?
    • Mencione la situación, las circunstancias o la persona que lo motivó a mirar a Dios. ¿Alguna cita bíblica llegó a ser clave en el momento de acercarse a Cristo? Explique brevemente el mensaje de esa cita.
    • Comparte brevemente la manera como sometió su vida a Cristo. Cite la clase de oración que hizo para recibir a Cristo, incluyendo el arrepentimiento de sus pecados y la fe en Cristo, quien murió por sus pecados y resucitó de entre los muertos para dar vida eterna.
    • Haga referencia a las cosas positivas que le han sucedido desde que entregó su vida a Cristo.
    • IMPORTANTE: Cuando comparta su testimonio, incluya una afirmación final que invite a los que le escuchan a someter su vida a Cristo y a hacer una oración de arrepentimiento y recibir a Cristo. Dígale a la persona algo así como: “Él hizo todo esto por mí, y Él lo hará también por usted.  ¿Le gustaría invitar a Jesucristo a entrar en su vida ahora?”
Vaya, busque a un precristiano y comparta su testimonio.

Mis apuntes

Jesucristo es SEÑOR (Hch.2:36)

Jesucristo es SEÑOR (Hch.2:36)

»Sépalo bien todo el pueblo de Israel, que a este Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Cristo.» (Hechos 2:36, RVC).

Perseveraban en la oración (Hch.2:42)

Perseveraban en la oración (Hch.2:42)

La primera iglesia cristiana inicia a raíz de la clara predicación del Evangelio, acompañada por el poder de Dios. Este episodio establece los cimientos de la comunidad cristiana y su misión: compartir el Evangelio de Jesucristo en todo el mundo. Los creyentes perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión fraternal, en el partimiento del pan y en la oración. Además, eran movidos por el temor a Dios, practicaban una generosidad impactante, vivían en unidad, experimentaban gozo y alegría, alababan a Dios y disfrutaban del favor del pueblo. Esto llevó a más crecimiento, ya que los que iban siendo salvos se unían a esta comunidad.

El partimiento del pan (Hch.2:42)

El partimiento del pan (Hch.2:42)

El tema del partimiento del pan en Hechos 2 está al mismo nivel que la doctrina, la comunión de los unos con los otros y la oración. La iglesia en el libro de los Hechos no perdía la perspectiva y la razón de su existencia: La salvación a través de Jesucristo. Al celebrar la “Cena del Señor” recordaba la iglesia las bases doctrinales del Evangelio (1 Corintios 15:1-8) y reconocía que se reunía alrededor de Jesús, el autor y consumador de la fe cristiana, y quien nos anima a permanecer firmes (Hebreos 12:1-3).

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