Juan el Bautista —líder al estilo de Jesús

De Juan el Bautista se dice que fue el profeta más grande (Mt.11:11 / Lc.7:28).  Él es un gran ejemplo, un líder quien lideró a al estilo de Jesús. Su actitud frente a los logros y los desafíos ministeriales nos enseña grandes lecciones para un liderazgo que marca la diferencia y que tiene la marca de un carácter de siervo.

Uno de los grandes ejemplos bíblicos de liderazgo, y quien lideró al estilo de Jesús, es Juan el Bautista. De él se dice que fue el profeta más grande (Mt.11:11 / Lc.7:28). Su actitud frente a los logros y a la tentación a considerarse alguien grande delante de la gente nos enseña grandes lecciones para un liderazgo que marca la diferencia y que tiene la marca de un carácter de siervo.

Según el Nuevo Testamento es considerado grande aquel que practica y enseña los mandamientos de Dios debidamente (Mt.5:19), quien se humilla como un niño y quien les sirve a los niños (Mt.18:4) y quien se hace servidor (Mt.20:26). Juan el Bautista es ejemplo de estas características.

[1] Reconoce que el éxito viene de Dios

El liderazgo humilde y servidor reconoce que el éxito y todo lo que tiene viene de Dios (Mt.3:5-7 / Jn.3:27-28).

El ministerio de Juan el Bautista fue un ministerio exitoso, bendecido y que experimentó un avivamiento. La gente lo respetaba y lo estimaba como maestro (Jn.3:26). Él fácilmente hubiera podido hacerse llamar “gran profeta” o “mesías”, pero él no se dejó vencer por esa tentación. En medio de su situación prometedora y su éxito, Juan el Bautista reconoce que los dones, el mensaje, la vida y el éxito que tiene, todo viene de Dios (1Cor.15:10 / 2Cor.3:5).

    • Dios nos bendice ricamente (1Cor.1:5). Esto lo hace para que podamos servir con efectividad y no para construir nuestro propio reino. Más bien debemos administrar todas esas cosas (dones, capacidades, talentos, etc.) como Dios manda, y estar listos para rendir cuentas a Él y no ser un día avergonzados (1Pe.4:10-11).
    • Compare las siguientes citas bíblicas: Mt.25:15 / 1Cor.15:10 / Stg.1:17 / Filp.2:13 / Mt.10:1 / Hch.3:12 / 1Cor.12:11 / Rom.12:3-8. Dios da los dones y las capacidades y de Él viene el crecimiento.

Cuando veamos a una persona que es usada por Dios de una manera especial no la debemos endiosar, ya que los dones y el éxito vienen de Dios. Y si nos vemos siendo usados por Dios, igualmente, nunca debemos olvidar que lo que tenemos es porque Dios nos ha bendecido y nos ha dado las habilidades, y nos ha dado todo lo que se requiere para poder cumplir con la Misión de Dios en y a través de nuestra vida.

[2] Piensa balanceadamente de sí mismo

El liderazgo humilde y servidor tiene una opinión balanceada de sí mismo (Mt.3:11/ Jn.3:28 / Jn.1:19-27).

Juan el Bautista sabía muy bien quién era él (Jn.3:28 / Mt.3:11). Nosotros debemos pensar de nosotros mismos con cordura (Rom.12:3). Aquellas personas que se estiman superiores a otros son gente orgullosa y actúa neciamente, mientras que los que piensan equilibradamente de sí mismos son gente moderada, prudente y su comportamiento deja huellas dignas de ser seguidas.

    • El apóstol Pablo conocía los dones que tenía y sabía a qué había sido llamado por Dios (1Cor.3:5s / Gal.2:9 / 1Cor.15:10).
    • El orgullo frustrado dice: “No puedo nada”— “Soy inútil y no sirvo para nada”— “Soy un cero”. Esconder los dones que tenemos también es orgullo (Mt.5:14-16). Dios ha encendido una luz en nuestra vida para que con ella alumbremos en este mundo. No esconda sus dones, sino más bien úselos para servir a otros y glorificar al Padre en el cielo (Mt.25:14-30 / 1Cor.12).
    • Los dones no son dados para que la gente compita entre sí y vea quién tiene el mejor don. Los dones son más bien para que nos sirvamos los unos a los otros en amor y nos edifiquemos los unos a los otros. El propósito de los dones es la edificación del cuerpo de Cristo y la glorificación de Dios (1Cor.14:3 / Col.1:25 / Col.4:14).
El ejemplo de una vela:

Cuando el pabilo de una vela es demasiado largo, podemos ver cómo este humea y el ambiente huele mal. Si el pabilo es muy corto, difícilmente la vela va a alumbrar. El pabilo debe tener la correcta longitud. Además, hay que considerar que una vela no pretende que la gente la vea a ella, sino que a través de su “ministerio” se vean las cosas a su alrededor. Como luminarias de Dios debemos hacer relucir a Jesús.

Una opinión balanceada de sí mismo es humildad. Por eso debo conocer mis dones que Dios me ha dado. Debo usar los dones y las capacidades que tengo para glorificar a Dios. Además, debo crecer en el uso de los dones para que cada día pueda servir mejor al Señor (Mt.25:14-30).

[3] Se goza cuando el otro tiene éxito

El liderazgo humilde y servidor se goza cuando el hermano o la hermana tienen éxito (Jn.3:29).

    • Gozarse cuando el hermano tiene éxito es una de las pruebas más grandes de nuestra humildad. Poder entregar una posición a un hermano y después ver cómo este hace ciertas cosas mejor que uno mismo es un reto para nuestra humildad (Lc.15:6 / Lc.15:9, 24). El rey Saúl no pudo gozarse en el éxito de David y la envidia lo llevó a perseguir a David con el propósito de matarlo (1Sam.18:7-8).
    • Bernabé sí se podía gozar por las cosas que estaban ocurriendo en Antioquía (Hch.11:23 / Hch.15:3). Compare también: Rom.12:15 / 1Cor.12:26 / Ex.18:9.
    • Juan el Bautista aceptó que Jesús tuviera más éxito que él mismo y que le estuviera “robando el show”. Él estaba dispuesto a salir de la escena para darle lugar a Jesús.
    • El apóstol Pablo nos enseña, que cada servidor de Cristo tiene un campo de acción que Dios le ha asignado y para el cual Dios también lo ha equipado (2Cor.10:13-14 / Mt.25:15 / Rom.12:6 / Rom.15:20 / Ef.4:7 / 1Pe.4:10 / 1Cor.3:6.10). Además, nos advierte y dice que no nos debemos jactar con cosas que otros han trabajado. Ese jactarse suele aparecer cuando nos comparamos con otros y pensamos que somos mejores. Igualmente, debemos recordar que mucho de nuestro éxito ocurre porque otros trabajaron antes de nosotros y prepararon el camino (2Cor.10:15-16). En todo debemos más bien buscar el reconocimiento y la aprobación de Dios (2Cor.10:16-18 / 1Cor.4:5 / 1Cor.11:19).

Tristemente, cuando vemos a alguien tener éxito, no nos gozamos con esa persona, y preferimos armar guerra campal contra ella, criticándola y reduciendo el valor de su ministerio. Opinamos diciendo: “Yo lo hubiera hecho mejor” – “Eso no se puede comparar con lo que yo hice” – “Él es un fanático”. Hay quienes suponen que con criticar a otros entonces los mantienen humildes, pero no se dan cuenta de que ellos mismos necesitan ayuda. Más bien nos debemos apoyar mutuamente (Hebr.10:24).

[4] Le da la gloria a Dios

El liderazgo humilde y servidor le da a Jesús el primer lugar en la vida y le da a Él la gloria (Mt.3:14 / Mt.3:11-12 / Jn.3:30).

Juan el Bautista no le dictó a Jesús lo que este debía hacer. El vino a cumplir con lo que Dios le había encargado. Nosotros somos siervos de Dios y no Sus señores. Y Él nos llama a tener un deseo sincero de servir (1Pe.5:1-3) y de ser pastores según el corazón de Dios (Mt.23 / Ez.34). 

“Es necesario que Él crezca, y que yo disminuya” (Jn.3:30). En todo ministerio debe Jesús crecer y no nosotros. Es Él quien debe ser exaltado cada vez más y no nosotros (2Cor.12:1-10). 

No puede ser que Dios nos dé los dones, las capacidades y la gracia para hacer el ministerio y que al final seamos nosotros los que se llevan la gloria y las alabanzas. 

En todo ministerio debe ser Él el centro y quien es visto por la gente mientras nosotros servimos como Dios manda. En todo lo que hacemos debemos señalar hacia Él y no hacia nosotros. Entonces, cuando servimos al estilo de Jesús, la gente verá a Jesús grande y no a los siervos.

“No ha de ser así entre ustedes, sino que el que entre ustedes quiera llegar a ser grande, será su servidor, y el que entre ustedes quiera ser el primero, será su siervo; así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar Su vida en rescate por muchos” (Mt.20:26-28) NBLA

Reflexión

[1] ¿Cuál es la lección más importante que ha aprendido al estudiar este mensaje?

 [2] ¿Cuál es el área en su vida que requiere ahora de trabajo, de cambios, de atención? Sea específico.

 [3] ¿Qué pasos específicos va a dar para aplicar las lecciones aprendidas durante este mensaje? ¿Cuándo lo hará?

 [4] Concluya sus reflexiones anotando una declaración de compromiso:

 [5] ¿Cómo puede orar la iglesia (el grupo) por usted considerando las lecciones que aprendió?

Mis apuntes

Jesucristo es SEÑOR (Hch.2:36)

Jesucristo es SEÑOR (Hch.2:36)

»Sépalo bien todo el pueblo de Israel, que a este Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Cristo.» (Hechos 2:36, RVC).

Perseveraban en la oración (Hch.2:42)

Perseveraban en la oración (Hch.2:42)

La primera iglesia cristiana inicia a raíz de la clara predicación del Evangelio, acompañada por el poder de Dios. Este episodio establece los cimientos de la comunidad cristiana y su misión: compartir el Evangelio de Jesucristo en todo el mundo. Los creyentes perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión fraternal, en el partimiento del pan y en la oración. Además, eran movidos por el temor a Dios, practicaban una generosidad impactante, vivían en unidad, experimentaban gozo y alegría, alababan a Dios y disfrutaban del favor del pueblo. Esto llevó a más crecimiento, ya que los que iban siendo salvos se unían a esta comunidad.

El partimiento del pan (Hch.2:42)

El partimiento del pan (Hch.2:42)

El tema del partimiento del pan en Hechos 2 está al mismo nivel que la doctrina, la comunión de los unos con los otros y la oración. La iglesia en el libro de los Hechos no perdía la perspectiva y la razón de su existencia: La salvación a través de Jesucristo. Al celebrar la “Cena del Señor” recordaba la iglesia las bases doctrinales del Evangelio (1 Corintios 15:1-8) y reconocía que se reunía alrededor de Jesús, el autor y consumador de la fe cristiana, y quien nos anima a permanecer firmes (Hebreos 12:1-3).

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