Grandes historias de esperanza

(Mt.1:1-17)

“El siguiente es un registro de los antepasados de Jesús el Mesías, descendiente de David y de Abraham: … Todos los que aparecen en la lista abarcan catorce generaciones desde Abraham hasta David, catorce desde David hasta el destierro a Babilonia, y catorce desde el destierro a Babilonia hasta el Mesías”
(Mt.1:1,17) NTV.

Las genealogías no son las lecturas más entretenidas, pero sí nos pueden revelar ciertas cosas como el legitimar que un individuo es un heredero de una cierta familia o algún otro detalle interesante. En la genealogía de Jesús se mencionan cinco mujeres – no era normal incluir mujeres en una genealogía judía. ¿Por qué entonces incluye Mateo a estas mujeres en la genealogía? ¿Por qué incluye mujeres con un cierto trasfondo cuestionable? ¿Cuáles son esas mujeres? Leemos de cinco mujeres: Tamar, Rahab, Rut, Betsabé y María la madre de Jesús.

Tenemos primero a Tamar (Mt.1:3 / Gn.38:1-30). Si Mateo no hubiera mencionado a Tamar, entonces nosotros posiblemente no le daríamos mucha importancia a la historia de Tamar. El que la haya mencionado Mateo en la genealogía que él presenta nos lleva a revisar la historia. Por aquellos tiempos, si se le moría a una mujer casada el esposo y si no tenía un hijo varón que proveyera para la madre, y por asuntos de honra (una mujer sin hijos era despreciada), entonces era costumbre que el suegro le diera al siguiente hijo como esposo para que este entonces le diera un hijo al primer esposo. Una especie de ‘seguro social’.

La historia nos cuenta que Tamar perdió su primer esposo (Er). Él muere porque era malo, así lo dice la Biblia. Ahora, era la responsabilidad de Judá, el suegro de Tamar, dar al siguiente hijo como esposo a Tamar, su nombre fue Onan. Onan tuvo sexo con Tamar, pero hacía todo lo posible para evitar que quedara encinta y así proveerle un heredero. Resulta que Dios también le quitó a este la vida. Judá está asustado y ahora no quiere darle el tercer hijo (Sela) como esposo a Tamar. Recordemos que según las reglas culturales Judá debía haberle dado a Sela como esposo a Tamar. Es obvio que Judá no fue muy bueno en levantar hijos temerosos de Dios. Tamar finalmente se refugia en la casa de su padre.

Sin embargo, las cosas no terminan acá. Tamar se disfrazó de prostituta y engañó a su suegro para que la embarazara. ¿Qué clase de hombre era Judá para que se acercara a una prostituta con intenciones de tener relaciones sexuales con ella? ¿Está él visitando una prostituta religiosa? Técnicamente ese es un acto de idolatría, un tipo de adoración a la diosa de la fertilidad. ¿No debería Judá estar en otro lado adorando al Eterno?

¿Y qué decir acerca de su matrimonio con una mujer cananea? ¿Será que la maldad de los hijos de Judá revela algo acerca del ambiente en esa familia y del estilo de vida de Judá mismo? ¿Estaba peligrando la promesa de Dios a Judá porque Judá y sus hijos estaban fallando (Gn.49:8-12)?

 “El cetro no se apartará de Judá, ni la vara de mando de sus descendientes, hasta que venga aquel a quien le pertenece aquel a quien todas las naciones honrarán” (Gn.49:10) NTV.

 Cuando Judá escucha que su nuera está embarazada está dispuesto a matarla según las leyes. ¿Está Judá aplicando diferentes maneras de medir – una manera para él y otra para Tamar? Cuando Tamar muestra las evidencias de quién es el padre de ese hijo es que Judá reconoce sus falsos caminos y procederes, y reconoce a Tamar como una mujer justa.

Tamar llegó a ser una mujer deshonrada por hombres. Ella andaba preocupada por su futuro y su honra. Ella entonces buscó una solución. Y aunque también podemos dudar de su proceder, lo que hizo era acorde con las reglas de Canaán. A pesar de todo, Dios la respalda, le muestra gracia y la lleva a ser una antecesora de Jesús. Es ella la que le da a Judá el hijo que permite que la línea de descendencia que Dios usó para traer a Su Hijo a este mundo no se viera interrumpida.

La historia de Rahab (Mt.1:5 / Jos.2:1-21 / Jos.6:22-25). Rahab fue una prostituta y una mujer gentil. Ella no debería ocupar un lugar en una genealogía judía. Su ocupación y su procedencia la descalificaban – no sabemos si era una prostituta religiosa dedicada a la idolatría o si su prostitución era negocio o ambas cosas. Sin embargo, ella llegó a ser parte del plan de Dios.

Primero vemos a una Rahab arriesgando su vida para salvar la vida de dos espías enviados por Josué, el hombre que le siguió a Moisés como líder de Israel. Rahab desafió la orden del rey de Jericó que decía que debía entregar a los espías – en cierta manera traiciona a su propio pueblo. Ella acoge a los espías en su casa y luego les ayuda a escapar.

A cambio, ella le pide a los espías que cuando invadieran la ciudad salvaran su vida y la de los miembros de su familia. Los enviados aceptaron la propuesta y pidieron que ella colgara una cuerda en la ventana para que en su momento ellos reconocieran la casa y no la destruyeran. Porque ella le ayudó a los espías, Dios proveyó para ella y para toda su familia el escape de la destrucción que pronto llegaría. Ahí no terminó todo. Finalmente, ella termina casándose con un hombre antecesor del rey David y de José, esposo de María, madre de Jesús de Nazaret.

En Hebr.11:31 leemos: “Fue por la fe que Rahab, la prostituta, no fue destruida junto con los habitantes de su ciudad que se negaron a obedecer a Dios. Pues ella había recibido en paz a los espías” NTV.

Y en Stg.2:25 leemos como Rahab llega a tornarse en un ejemplo para nosotros: “Rahab, la prostituta, es otro ejemplo. Fue declarada justa ante Dios por sus acciones cuando ella escondió a los mensajeros y los ayudó a regresar sin riesgo alguno por otro camino” NTV.

La historia de Rut (Mt.1:5 / Rut 4:1-6). También tenemos a Rut, una moabita, hija de una nación gentil, casándose con un hombre judío. Rut ya había estado casada. Su primer esposo había muerto.

Boaz (su madre fue Rahab), el hombre con el que se iba a casar Rut, era un hombre rico. La cultura ya lo presionaba para que se casara con una mujer de su nivel. Rut estaba lejos de ser una mujer de ese nivel. Sin embargo, Boaz notó la actitud e integridad de Rut. Esas características parece que le valían más que todo lo que la gente pudiera pensar o decir. Finalmente, se enamoró de Rut – una historia para una novela.

Es obvio que esta historia nos muestra que Dios obra a través de corazones sinceros, puros y de verdadera entrega a Dios. Dios usa circunstancias difíciles para ir tejiendo las historias de las personas. Rut llega a ser la abuela del rey David.

“Pero Rut respondió: No me pidas que te deje y regrese a mi pueblo. A donde tú vayas, yo iré; dondequiera que tú vivas, yo viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios. Donde tú mueras, allí moriré y allí me enterrarán. ¡Que Dios me castigue severamente si permito que algo nos separe, aparte de la muerte!” (Rut 1:16-17) NTV.

La historia de Betsabé (Mt.1:6 / 2Sam.11:1-5 / 2Sam.12:24-25). Betsabé es aquella mujer con la que el rey David se involucró en una relación adúltera. Ese episodio casi destruye a David. Según la ley de Moisés, ambos debían ser apedreados por semejante acto. Como sea, el acto no queda sin consecuencias. Ella por su lado pierde de manera infame a su esposo Uriah – David lo manda a matar en una batalla porque no cooperó en un asunto que le hubiera ayudado a David a tapar su pecado. A eso hay que añadirle el trauma que ella vive al perder aquel hijo, el fruto de la relación extramarital con David.

La historia sigue. David, después de su reconciliación con Dios, resulta casándose con Betsabé. Luego tienen otro hijo, Salomón. Aunque otros hijos de David hubieran podido reclamar el puesto de rey, es Salomón quien finalmente es declarado rey. Todo eso resultó a raíz de algunos movimientos políticos de Betsabé. Notamos que Dios usó todo ese desorden para hacer que Salomón llegara a ser el rey después de David – un rey muy sabio y con mucho poder.

“Luego David consoló a Betsabé, su esposa, y se acostó con ella. Entonces ella quedó embarazada y dio a luz un hijo, y David lo llamó Salomón. El SEÑOR amó al niño y mandó decir por medio del profeta Natán que deberían llamarlo Jedidías (que significa “amado del SEÑOR”) como el SEÑOR había ordenado” (2Sam.12:24-25) NTV.

Salomón significa ‘pacífico’. Según el profeta Natán lo deberían haber llamado Jedidías, que significa ‘amado del SEÑOR’ – esta es de verdad una manifestación poderosa del amor de Dios. Más tarde el pueblo iba a notar cuan bendecido era Salomón de parte de Dios; bendecido con dones, sabiduría y riqueza. No debemos olvidar que Salomón es un hijo que nace de una relación con una historia con capítulos muy sombríos. Definitivamente un ejemplo de la gracia y la misericordia de Dios.

Finalmente, la historia de María, la madre de Jesús (Mt.1:16 / Mt.1:18-21 / Lc.1:26-38). María, la madre de Jesús, es un modelo de una mujer sometida, humilde y temerosa de Dios. Desinteresadamente se sometió a Dios y siguió Su llamado a ser la madre de Jesús. Es verdad, hubo preguntas en cuanto a su integridad. Ella ya estaba comprometida o casi casada con José y de repente aparece embarazada. ¿Cómo pasó eso? ¿Qué leyes se iban a aplicar ahora? ¿Será apedreada? José hubiera podido aplicar la ley, pero decidió mantener todo en secreto y separarse de María. Dios frena los planes de José cuando le dice que se case con ella. Ninguna de las sospechas humanas era verdad. José llega a ser el hombre que Dios usa para levantar al Hijo de Dios.

lecciones

Al leer y estudiar las historias de estas mujeres podríamos pensar que no merecen ser mencionadas ni tener oportunidad alguna para ser usadas por Dios en el Reino de Dios. Sin embargo, notamos que Dios es el Dios perdonador, El Dios misericordioso, el Dios de segundas oportunidades, Él es el Dios de GRACIA, Él es el Dios que tiene un propósito para cada uno de nosotros, no importando la historia del pasado. Dios utiliza nuestras ruinas y las torna en una autopista para cumplir Sus planes (Ef.2:3-5 / Ef.1:7 / Tit.3:5).

Es Dios quien determina nuestro valor y es Dios quien perdona todos nuestros pecados; Él nos redime y nos puede llamar igualmente como a estas mujeres. Muchas voces nos pueden decir lo contrario, pero Dios nos anima, nos muestra una salida y nos da un futuro de Su mano.

“Al oír eso, los acusadores se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los de más edad, hasta que quedaron sólo Jesús y la mujer en medio de la multitud. Entonces Jesús se incorporó de nuevo y le dijo a la mujer: -¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ni uno de ellos te condenó? —Ni uno, Señor —dijo ella. —Yo tampoco —le dijo Jesús—. Vete y no peques más”

(Jn.8:9-11) NTV.

Dios nos recuerda que para Él lograr sus propósitos puede llamar a personas que nosotros no estimamos como dignas o a la altura —y los hombres mencionados en la genealogía tampoco eran siempre grandes ejemplos de integridad y de pureza y lealtad. Las fallas de las personas no son más grandes que las capacidades de Dios para construir de las ruinas un palacio para Su honra. Dios no suelta ni al más desviado – Su Gracia repara cualquier situación, si se lo permitimos (Mt.3:8-9 / Jn.1:12-13).

 

 

Reflexión

[1] ¿Cuál es la lección más importante que ha aprendido al estudiar este mensaje?

 [2] ¿Cuál es el área en su vida que requiere ahora de trabajo, de cambios, de atención? Sea específico.

 [3] ¿Qué pasos específicos va a dar para aplicar las lecciones aprendidas durante este mensaje? ¿Cuándo lo hará?

 [4] Concluya sus reflexiones anotando una declaración de compromiso:

 [5] ¿Cómo puede orar la iglesia (el grupo) por usted considerando las lecciones que aprendió?

Mis apuntes

Jesucristo es SEÑOR (Hch.2:36)

Jesucristo es SEÑOR (Hch.2:36)

»Sépalo bien todo el pueblo de Israel, que a este Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Cristo.» (Hechos 2:36, RVC).

Perseveraban en la oración (Hch.2:42)

Perseveraban en la oración (Hch.2:42)

La primera iglesia cristiana inicia a raíz de la clara predicación del Evangelio, acompañada por el poder de Dios. Este episodio establece los cimientos de la comunidad cristiana y su misión: compartir el Evangelio de Jesucristo en todo el mundo. Los creyentes perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión fraternal, en el partimiento del pan y en la oración. Además, eran movidos por el temor a Dios, practicaban una generosidad impactante, vivían en unidad, experimentaban gozo y alegría, alababan a Dios y disfrutaban del favor del pueblo. Esto llevó a más crecimiento, ya que los que iban siendo salvos se unían a esta comunidad.

El partimiento del pan (Hch.2:42)

El partimiento del pan (Hch.2:42)

El tema del partimiento del pan en Hechos 2 está al mismo nivel que la doctrina, la comunión de los unos con los otros y la oración. La iglesia en el libro de los Hechos no perdía la perspectiva y la razón de su existencia: La salvación a través de Jesucristo. Al celebrar la “Cena del Señor” recordaba la iglesia las bases doctrinales del Evangelio (1 Corintios 15:1-8) y reconocía que se reunía alrededor de Jesús, el autor y consumador de la fe cristiana, y quien nos anima a permanecer firmes (Hebreos 12:1-3).

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