[1] Viviendo en la Plenitud del Espíritu Santo – el ejemplo de Jesús

“El Espíritu del SEÑOR está sobre mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad, y que ha llegado el tiempo del favor del SEÑOR” (Lc.4:18-19) NTV

Cuando observamos la vida y el ministerio de Jesús en los Evangelios, nos damos cuenta que sin el poder del Espíritu Santo Jesús no hacía nada. Por medio del poder del Espíritu Santo es que pudo vivir en su humanidad una vida victoriosa, y anunciaba las Buenas Nuevas, sanaba a los enfermos, los milagros ocurrían y el Reino de Dios se manifestaba (Lc.4:1,14,18).

EL EJEMPLO DE JESÚS:

– – – El Espíritu Santo desciende en forma visible sobre Jesús (Lc.3:22).

– – – Jesús, lleno del Espíritu Santo, fue llevado por el Espíritu al desierto y allí fue tentado (Lc.4:1). Jesús primero venció al diablo en su propia vida y luego salió a servir en el poder del Espíritu Santo (Lc.4:18).

– – – Jesús enfrenta al diablo lleno del Espíritu Santo y con una hermenéutica sana, y con el uso correcto de la Palabra de Dios. Jesús sale victorioso de esta prueba. Aprendemos que el empoderamiento por el Espíritu, y la Palabra de Dios correctamente aplicada, llevaron a la victoria – a una vida que marca la diferencia (Lc.4:1-13 / 2Tim.2:15 / 2Cor.4.2).

– – – Jesús regresa lleno del poder del Espíritu Santo. Las pruebas no lo debilitaron, más bien lo fortalecieron (Lc.4:14).

– – – Jesús reconoce que el Espíritu Santo está sobre Él para el propósito de servir en el poder del Espíritu Santo (Lc.4:18). La unción significa, por un lado, que Dios lo apartó para semejante ministerio, pero también nos dice que Dios lo empoderó para llevar a cabo el ministerio a la manera de Dios Padre (Lc.4:38 / Lc.11:20 / Mt.12:28). De aquí en adelante escuchamos de un Jesús que ministra en el poder del Espíritu Santo, predicando con autoridad, sanando enferemos, echando fuera demonios, etc.

– – – Jesús nos anima a pedir al Padre que nos dé el Espíritu Santo y Él con gusto nos lo dará (Lc.11:13). Sin el poder del Espíritu Santo el creyente estará limitado para servir efectivamente. Una vez que Jesús resucitó y antes de volver al Padre les pide a sus discípulos esperar hasta que haya venido sobre ellos el poder del Espíritu Santo (Hch.1:8). Jesús desea para Su iglesia la misma inmersión en la vida del Espíritu que Él vivió – Él lo llama ser bautizado con el Espíritu Santo.

Jesús, después de Su muerte y resurrección, les asegura a los discípulos que enviará al Espíritu Santo (Lc.24:49). En Hch.1:8 se nos dice que el poder que recibimos, cuando venga sobre nosotros el Espíritu Santo, es con el propósito de ser testigos, de servir y seguir haciendo lo que Jesús comenzó haciendo y enseñando (Hch.1:1 / Jn.14:12). Sin ese poder no es posible hacer lo que Jesús hizo y cumplir con la tarea encomendada (Lc.9:1-2).

Algunas de las razones para las cuales Jesucristo quiere ungir a cada hijo e hija de Dios son:
– Para poder ministrar efectivamente en el poder del Espíritu Santo (Hch.1:8 / Hch.6:8 / Hch.8:19 / Lc.10:19 / Hch.11:24 / Lc.4:14 / 1Tes.1:5-6 / Rom.15:16) y para moverse con libertad en los dones del Espíritu (Hch.2:17 / 1Cor.12 / Hch.10:38).
– Para hacer efectivamente guerra espiritual y tener una vida de oración e intercesión de impacto (Mt.12:28 / Ef.6:18-19 / Mt.26:41 / Hch.12:5 / Rom.8:26-27 / 1Jn.3:8 / 1Jn.4:4 / 1Jn.5:4).
– Para adorar a Dios con libertad y de la manera como a Él le agrada (Ef.5:18-20 / Hch.16:25).
– Para vivir una vida llena del fruto del Espíritu Santo – una vida que marca la diferencia; una vida que refleja la imagen de Cristo (Gal.5:22-25 / Ef.5:18).

Si Jesús requería del poder del Espíritu Santo, entonces cuánto más lo necesitamos nosotros, Sus servidores, que queremos hacer las cosas que Jesús nos ha llamado a hacer. Jesús nos quiere dar de Su poder y de Su autoridad para hacer eficazmente lo que Jesús hizo (Jn.14:12 / Lc.9:1 / Mt.10:1 / Hch.1:8 / Mt.28:18-20).

Stanley M. Horton escribe que el programa de Cristo es que el Evangelio se extienda por todo el mundo (Hch.1:8). El poder para lograr llevar a cabo semejante tarea es el poder del Espíritu Santo. A través del libro de los Hechos hay una gran conciencia de la presencia del Espíritu Santo, los discípulos son guiados por Él, como también disfrutan de una relación especial con el Espíritu Santo. El bautismo con el Espíritu Santo que ellos experimentaron nunca llegó a ser una simple memoria de algo que ocurrió en el pasado. Siempre fue una realidad presente.1

LA ORACIÓN DEL APÓSTOL PABLO:
“Por esta causa, pues, doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien recibe nombre toda familia en el cielo y en la tierra, que os conceda, conforme a las riquezas de su gloria, ser fortalecidos con poder por su Espíritu en el hombre interior; de manera que Cristo more por la fe en vuestros corazones; y que arraigados y cimentados en amor, seáis capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento, para que seáis llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios. Y a aquel que es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros, a El sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.” (Ef.3:14-21) LBLA

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