El ejemplo – el poder de influencia

“¡Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes! (Jn.13:15) NTV

“No se dejen engañar por los que dicen semejantes cosas, porque «las malas compañías corrompen el buen carácter»” (1Cor.15:33) NTV

Una marca de un líder espiritual debe ser la madurez espiritual. La madurez espiritual a la vez tiene que ver con llegar a ser más como Jesús. La persona que ha crecido espiritualmente y que está reflejando a Jesús en su vida es un modelo y es una persona que naturalmente va a influir en otros (1Tes.1:5-10).

El principio de dar ejemplo como líder y servidor y el de ser imitado por otros fue enseñado:

  • por Jesús (Lc.6:40 / Lc.9:23 / Jn.5:19-20 / Jn.8:26 / Jn.12:45 / Jn.13:34 / Jn.15:12),
  • por Pedro (1Pe.1:15-16 / 1Pe.2:21-24 / 1Pe.4:1 / 1Pe.5:2-3 / 2Pe.2:6),
  • por Juan (1Jn.1:1-5 / 1Jn.3:2 / 1Jn.3:16 / 1Jn.4:11.19 / 3Jn.11) y
  • por Pablo (Rom.4:12 / 1Cor.4:16-17 / Filp.3:17 / 1Tes.2:14 / 2Tes.3:6-9 / 2Tim.1:13 / Tit.2:7).

Nosotros como servidores estamos llamados a seguir el ejemplo de Jesús. Así desarrollaremos aquellas características que llevan a una reproducción sana de discípulos de Cristo. Somos primeramente retados a seguir el ejemplo de Jesús (Ef.5:1-2) y a desarrollar un carácter que puede ser imitado (2Pe.1:5-8 / 1Pe.5:1-3). Solo así podemos ser servidores de impacto y agentes de transformación (Hebr.13:7 / 2Tim.2:2).

La transformación de vidas ocurre en la comunión de los unos para con los otros. El asociarnos con las personas correctas produce cambios buenos y de fondo. Una de las maneras para influir en otros es permitir que ellos vean nuestra vida (Prov.27:17 / Mr.3:14 / Prov.13:20 / 1Cor.15.33 / Prov.22:24-25 / Prov.26:4).

  • Jesús permitió a Sus discípulos estar cerca de él, para así transformar sus vidas y hacerlas útiles para Dios. La idea era que ellos estuvieran cerca de Jesús tanto en Su vida privada como pública, que lo vieran vivir la vida, que lo oyeran hablar y enseñar, que lo vieran ministrar en las diferentes situaciones. Así fueron entrenados los discípulos para la gran tarea que les fue encomendada – ‘para enviarlos a predicar’ (Mr.3:14).
  • La gente está buscando personas que a través de su ejemplo lideren con seguridad y den clara dirección. La falta de gente que lidere con buen ejemplo es la gran necesidad sentida en todos los estamentos de la sociedad.
  • Una persona no puede ser líder en el sentido de la Biblia si no reconoce que está llamada a ser un ejemplo (1Tim.4:12 / 1Pe.5:3 / 2Tes.3:7 / Filp.3:17 / Filp.4:9 / Tit.2:7).
La importancia de mentores que dan buen ejemplo

Todos nosotros somos influenciados en la vida por diferentes factores:

  • Aprendemos lecciones en la vida a través de la Palabra de Dios y el consejo que ella y sus protagonistas nos dan. Los consejos de la Palabra de Dios nos ayudan a evitar muchos problemas y nos llevan a hacer lo que es bueno para nuestra vida (Sal.1 / Jos.1:8-9 / 2Tim.3:14-17).
  • Otra manera como aprendemos es a través de las experiencias, algunas de ellas son experiencias dolorosas (1Cor.10:1-6 / Rom.8:28 / Rom.5:3 / Gn.50:20 / Dt.8:2-3 / Hebr.12:6-12 / Stg.1:3-4).
  • Otro de los componentes importantes que contribuyen a marcar nuestra vida son las personas que nos rodean. Desde temprana edad nos influencian los padres y familiares. Pero pronto se suman a ellos los amigos, vecinos, colegas de estudio, maestros, compañeros de trabajo, etc. Nosotros recordamos con seguridad a alguien que de manera especial marcó nuestra vida, ya sea para bien o para mal.
Los mentores:

No todos los que nos rodean son siempre buenas influencias, así lo dice también la Biblia (1Cor.13:33 / Prov.1 / Sal.1 / 2Tim.2:16-18 / 2Pe.2:2). Las buenas compañías nos ayudan a desarrollar buenos hábitos y nos respaldan en la toma de decisiones sabias (Prov.13:20 / Hebr.12:15).

La verdad aquí plasmada nos debería llevar a definir con urgencia quiénes son las personas a las que les permitimos que nos influencien con lo que dicen y con lo que modelan. También es importante determinar cómo es que nos pueden influir. Y si somos servidores, nos debemos hacer la pregunta ¿cómo es que quiero influir en otros?

  • Jesús influyó en Sus discípulos a través de la enseñanza y el ejemplo de vida (Mt.4:19 / Mt.9:9). La gente pudo ver al final que estos discípulos habían estado con Jesús (Hch.4:13).
  • En otros pasajes de la Biblia se nos anima a imitar a Dios (Ef.5:1 – en griego ‘mimetes’ -de este vocablo obtenemos la palabra mímica), como también se nos anima a imitar a hombres y mujeres de Dios – a imitar su fe y su perseverancia (Hebr.6:12).
  • El apóstol Pablo exhorta a los que le conocen a imitarle – a imitar la manera cómo él sigue a Jesús (1Cor.4:16-17 / 1Cor.11:1). Pablo alienta además a seguir su ejemplo de vida y el ejemplo de los que siguen a Dios como él lo hace (Filp.3:17-18 / 1Tes.1:6 / 2Tes.3:9 / Hebr.13:7).
  • Para que esto pueda ocurrir es importante que los líderes y los cristianos en general den un buen ejemplo (1Pe.5:3 / Filp.3:17 / Filp.4:9 / 1Tes.1:5-6 / 2Tes.3:9 / 1Tim.4:12 / Tit.2:7)
  • El ejemplo que nosotros damos tiene gran poder de influencia sobre la gente a nuestro alrededor. Podemos influir tanto para bien, como también para mal (1Cor.8:9-13 / 1Cor.10:6 / Prov.22:24-25 / 1Tes.1:5-10).

La manera como vivimos y actuamos va a influir sobre la gente a nuestro alrededor, lo queramos o no. La gente anda observándonos y ella seguirá nuestro buen ejemplo como también el mal ejemplo. Puede ser que queramos influir intencionalmente o no, lo cierto es que la gente nos observa y de alguna manera es impactada por nuestra vida. “Ser ejemplo es la manera más natural y efectiva para influir en la gente” (Günter Krallmann en “Von der Begabung zur Befähigung”).

El poder del ejemplo

El apóstol Pablo aconseja al joven pastor Timoteo y le dice: “Que nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza” (1Tim.4:12). El ejemplo de Timoteo puede callar a cualquier crítico y animará a otros a seguir fielmente en los caminos de Dios (Tit.2:7 / 1Pe.5:3 / Filp.3:17).El liderazgo más efectivo es por ejemplo, no por edicto.

“Jóvenes pequeños aprenden a ser grandes hombres en la presencia de grandes hombres que se preocupan por jóvenes pequeños” (Phyllis Therous).[1]

Los seres humanos son imitadores por naturaleza:
  • Los hijos imitan a sus padres. Por lo menos se ve esto muy claro en los primeros años de vida. Los niños se gozan imitando a sus padres. Pronto hablan, caminan y se comportan como sus padres.
  • Los adolescentes imitan a sus amigos y en especial a sus héroes o a la gente que admiran. Aunque pelean arduamente por ser ellos mismos, vemos como imitan, para bien o para mal, a aquellos que dejan en cierta manera alguna impresión en ellos.
  • Los cristianos imitan a aquellos que estiman. Se ve frecuentemente como muchos cristianos adoptan estilos de vida, de hablar y de comportarse en ciertas circunstancias de aquellos líderes y predicadores que ellos estiman y respetan (1Tes.2:14 / 1Cor.4:16 / 1Cor.11:1 / 2Tes.3:9).

El ejemplo que damos puede tener consecuencias de largo alcance. Compare los siguientes ejemplos:

  • Los Hijos de Asaf (1Cron.25:1-6 – 2Cron.24:20-22, 25).
  • Elías – Eliseo (2Re.2:9).
  • Abraham – Isaac (Gn.12:10-20 – Gn.26:6-11).
  • Isaac y Rebeca – Jacob (Gn.25:27s – Gn.37:3).

“Las personas aprendemos casi el 90 por ciento por lo que vemos. Otro nueve por ciento de nuestro aprendizaje es por lo que escuchamos. Sólo el uno por ciento es a través de los otros sentidos. Esto solo nos explica por qué el liderazgo efectivo es más demostrado que enseñado. La gente necesita “ver” un sermón más que escucharlo, para realmente captarlo. La credibilidad de un líder y su derecho a ser seguido están basados tanto en su vida, como en sus labios” (John C. Maxwell en “Liderazgo 101”).

Entonces, podemos concluir diciendo que la función del liderazgo en la iglesia se puede resumir en dos grandes responsabilidades (Mr.3:14 – imitar y predicar):

  • Ser modelos de una vida cambiada y del ministerio de siervo para que otros puedan imitarlo (Jn.13:5-17 / 1Cor.11:1 / Filp.3:17 / Filp.4:9 / 1Tim.4:11-12 / 1Pe.5:3).
  • Y decir las cosas que tienen que ver con la sana doctrina (2Tim.1:13 / Tit.2:1-14 / 2Tim.3:10 a 2Tim4:5). Nos debemos preguntar también, ¿qué frutos produce en la gente lo que el líder dice? Es muy importante entender que las doctrinas falsas van a producir un falso comportamiento y que un mal carácter produce malas doctrinas (1Tim.4:1-5).
El ejemplo de Jesús

Jesús usó el método de dar ejemplo para influir en la vida de Sus discípulos y para ayudarles a que aprendieran lecciones importantes para su vida (Jn.13:15 / Mt.11:29 / Lc.6:40).

En la historia sobre el pago de impuesto del templo, que encontramos en Mt.17:25-27, Jesús, con su ejemplo, le enseñó a Pedro más de una lección. Aunque como Hijo de Dios no tenía por qué pagar el impuesto, se sometió a esa regla y demostró:

  • Sometimiento a la autoridad.
  • Sabiduría.
  • Fe en la provisión sobrenatural de Dios (Mt.6:33).
  • Generosidad.
  • Preocupación porque Su actuar no fuera mal interpretado y alguien tropezara (Mt.17:27).

El ejemplo de Jesús quedó impregnado en la vida de los discípulos, ya que éstos estaban dispuestos a aprender de Él y a obedecerle. Por el otro lado, los discípulos estaban cada vez más impactados por la profundidad, el poder y la belleza de Su ser, lo cual llevaba a los discípulos a querer ser cada vez más como Él. La disposición de los discípulos, la atracción por el ejemplo que daba Jesús y la personalidad de este gran Maestro, llevaron a los discípulos a un compromiso serio con Jesús.

Jesús es el ejemplo por excelencia al cual debemos imitar:

  • Él representó al Padre (Jn.5:19 / Jn.12:50 / Jn.15:9).
  • Él es el ejemplo perfecto (Jn.1:18 / Jn.14:9 / Hebr.1:3).
  • Las Escrituras nos llaman a seguir el ejemplo de Jesús en carácter y comportamiento (Mt.16:24 / Filp.2:5-8 / Col.3:13 / Hebr.12:2-3 / Jn.13:14-15 / Mt.28:19-20).
  • Seguir el ejemplo de Cristo no lo hacemos con nuestras propias fuerzas. Es en la comunión con Jesús y la obra del Espíritu Santo que vamos cambiando, paso a paso, a Su imagen (Jn.15:4-5 / 2Cor.3:12-18).
  • La imitación está basada en la comunión que se tiene con la persona que se está imitando (Prov.27:17 / Mr.3:14 / Prov.13:20 / 1Cor.15:33 / Prov.22:24-25 / Prov.26:4). Recuerde el dicho: “Dime con quién andas y te diré quién eres”.
  • Moisés estuvo con Dios reunido en el monte 40 días (Ex.24:18) y cuando bajó de allí reflejaba la gloria de Dios en su rostro (Ex.34:35). Al pasar tiempo con Dios se nos pega la gloria de Dios y llegamos a ser luminares en este mundo (Filp.2:15 / Mt.26:69-75 / Hch.4:13).
  • Jesús fue transformado en el momento en que oraba en el monte de la transfiguración (Lc.9:29-32). En la presencia de Dios es donde vamos a ser transformados y es allí donde experimentaremos la gloria de Dios.
El ejemplo del apóstol Pablo

La estrategia del apóstol Pablo para entrenar a líderes no fue “ni más ni menos” que la misma que Jesús usó. De éste gran hombre de Dios, apóstol, fundador de iglesias, evangelista efectivo y maestro se espera que nos enseñe un método revolucionario para el entrenamiento de líderes. Pero él mismo nos dice que imitaba el ejemplo de Jesús y ahora anima a sus seguidores a imitarlo a él (1Cor.11:1 / 2Tim.3:10-11, 14 / 1Tim.4:12 / Filp.4:9 / 2Tes.3:9 / 1Cor.4:15-17).

El seguir el ejemplo de Jesús y de gente piadosa asegura la reproducción auténtica de una vida cristiana y piadosa (2Cor.3:2-3 / 1Tes.1:6-7 / 2Cor.12:18).

El liderazgo espiritual se ejerce efectivamente a través del buen ejemplo (1Tim.4:11-16 / Tit.2:7-8 / 1Pe.2:11-15 / 1Pe.5:3). En 1 Pedro 5:3 leemos: “No sean tiranos con los que están a su cuidado, sino sean ejemplo para el rebaño”. Hay quienes quieren liderar controlando o dominando a sus seguidores. Al hacer esto arruinan exactamente lo que deben modelar, el carácter cristiano. El estilo de dominio es el estilo del mundo. Dios llama al líder a influir a través de su ejemplo cristiano (Mr.10:45).

Un creyente debe poder ver la vida ejemplar de un líder e imitarlo (Hebr.13:7). Un seguidor debe cuidarse y asegurarse de que está siguiendo los ejemplos correctos (Filp.3:17-18).

Ser un líder ejemplar no significa tener una vida perfecta, pero la actitud básica de seguir a Cristo es clara (Compare: 1Sam.13:14 / Sal.78:70-72 / 2Sam.11 / Sal.51 / 2Sam.24 / 1Re.9:4).

 Áreas básicas para un ejemplo impactante

Lo que más impacta a la gente es la personalidad y el carácter que tenemos, no tanto lo que hacemos. Y si alguien hace algo que atrae nuestra atención, entonces no son necesariamente los hechos los que nos impresionan, sino más bien la actitud con la cual se hizo lo que se hizo. Por eso es que la Biblia exige de los ancianos de una iglesia más bien carácter, que conocimientos y títulos (1Tim.3:1-7 / 1Pe.5:1-3).

Según 1Tim.3:1-7 debemos tener cuidado de cuatro áreas claves en nuestra vida para así ser aquellas personas que en su servicio a Dios impactan el mundo:

  • La vida personal (1Tim.3:2-3 – Lc.1:6 / Filp.2:15 / 1Tim.3:10)
  • La vida en el hogar (1Tim.3:4-5 – Hebr.13:4 / Gn.18:19 / Hch.10:2 / 1Tim.3:12 / Tit.1:6 /1Sam.2:29-30 / 1Sam.3:13)
  • La vida en la iglesia (1Tim.3:6 – Hebr.5:12-14 / 1Pe.5:5 / Hch.6:3)
  • La vida en el mundo (1Tim.3:7 – Hch.10:22 / 3Jn:1:12 / 1Cor.10:32 / Col.4:5 / 1Tes.4:12 / Tit.2:5 / 1Pe.4:14-16).
Resumiendo el plan de Dios en cuanto a la imitación

Los líderes servidores cristianos tienen a Jesús y al Padre celestial como ejemplo personal (Jn.15:13 / 1Pe.2:21 / Ef.5:1) y, además, reconocen que tienen una responsabilidad en modelar el carácter de Cristo a aquellos a quienes enseñan y sirven (1Tim.4:12 / Tit.2:7 / 1Pe.5:3).

Los líderes animan a otros a que los imiten o a que sigan su ejemplo, siempre y cuando ellos mismos pongan cuidado a su caminar (1Tim.4:12-16). El líder responsable busca seguir a Cristo de todo corazón (1Cor.4:16 / 1Cor.11:1 / Filp.3:17 / 2Tes.3:9).

El propósito final de todo liderazgo es llevar a la gente a ser imitadores de Cristo. Al comienzo los discípulos llegan a ser imitadores de sus maestros, eso es normal y natural. Pero tanto el maestro como el discípulo deben reconocer que el propósito más alto es que ambos imiten a Cristo (1Pe.2:21 – 1Cor.11:1).

El orden básico es:
  • Líderes imitan a Cristo (1Cor.11:1) para que puedan ser modelos para otros (1Pe.5:3).
  • Los nuevos convertidos y los discípulos imitan a sus líderes, siempre y cuando estos sigan a Cristo (Hebr.13:7).
  • La iglesia entera debe reconocer su responsabilidad en ser modelo para otras iglesias en cuanto a la piedad y semejanza a Cristo (1Tes.1:7).
  • Todos los creyentes, no importando su nivel de liderazgo, deben imitar a Cristo (Ef.5:1).

Seguir el ejemplo de otros no tiene nada que ver con seguir su estilo carismático o seguir meramente cosas externas. Lo que debemos modelar es el carácter cristiano, como se describe en Gal.5:22-23 o como se exhibe en la actitud y el comportamiento de Pablo frente a asuntos que pueden causar dudas o tropiezo en otros (lea el contexto de 1Cor.11:1 / vea también el ejemplo que da Pablo con referencia a trabajar – 2Tes.3:6-15).

[1] Hewett, James S. Illustrations Unlimited (Wheaton: Tyndale House Publishers, Inc, 1988), p. 442.

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