Jesús, el bautizador con el Espíritu Santo

“Pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes. Y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra” (Hch.1:8) NTV

Cuando observamos la vida y el ministerio de Jesús en los Evangelios, nos damos cuenta que sin el poder del Espíritu Santo Jesús no hacía nada. Por medio del poder del Espíritu Santo es que anunciaba las Buenas Nuevas y sanaba a los enfermos, los milagros ocurrían y el Reino de Dios se manifestaba (Lc.4:18). La unción significa, por un lado, que Dios lo apartó para semejante ministerio, pero también nos dice que Dios lo empoderó para llevar a cabo el ministerio a la manera de Dios Padre (Lc.4:38 / Lc.11:20 / Mt.12:28).

Si Jesús requería del poder del Espíritu Santo, entonces cuánto más lo necesitamos nosotros, Sus servidores, que queremos hacer las cosas que Jesús nos ha llamado a hacer, y hacerlas a la manera que Jesús quiere que las hagamos (Lc.9:1 / Mt.10:1 / Hch.1:8).

Stanley M. Horton escribe que el programa de Cristo es que el Evangelio se extienda por todo el mundo (Hch.1:8). El poder para lograr llevar a cabo semejante tarea es el poder del Espíritu Santo. A través del libro de los Hechos hay una gran conciencia de la presencia del Espíritu Santo, los discípulos son guiados por Él, como también disfrutan de una relación especial con el Espíritu Santo. El bautismo con el Espíritu Santo que ellos experimentaron nunca llegó a ser una simple memoria de algo que ocurrió en el pasado. Siempre fue una realidad presente.[1]

Según Hch.1:8 el bautismo en el Espíritu Santo está directamente ligado al ministerio y a las misiones. El ministerio es un asunto que requiere de poder (Lc.24:49).

¿Es el bautismo con el Espíritu Santo una segunda experiencia?

En el mundo cristiano se observa una especie de división entre aquellos que creen que el bautismo con el Espíritu Santo es una segunda experiencia en la vida cristiana y aquellos que dicen que el creyente recibe al Espíritu Santo en el momento del Nuevo Nacimiento y que no se requiere de una experiencia adicional. Para poder responder a este asunto debemos dejar que la misma Biblia nos lo aclare.

La experiencia de los discípulos de Cristo

Los discípulos solo pudieron nacer de nuevo, como lo enseña Jesús, después de que Jesús hubo resucitado (1Cor.15:1-4 / Jn.7:37-39 / 1Pe.1:3). El nacimiento de nuevo de los discípulos lo vemos en Jn.20:19s. Este fue el primer momento en el cual los discípulos de Cristo pudieron nacer de nuevo de acuerdo con lo que enseña el Nuevo Testamento y aquí recibieron el Espíritu Santo. Al recibir aquel soplo (nacer de nuevo) en Jn.20:22 parece que no recibieron todo, ya que Jesús les dice que tienen que esperar el poder de lo alto (Lc.24:49 / Hch.1:7-8). Los discípulos debían ser revestidos (Hch.1:8) con poder “dunamis”, que significa fuerza y poder hábil[2].

El don del Espíritu Santo: con – dentro – sobre

Es importante notar que el Espíritu Santo se manifiesta en la vida de una persona de diferentes maneras:

El Espíritu Santo atrae a la gente a Jesús y la convence de pecado, justicia y juicio (Jn.16:7-11). Esta obra la hace el Espíritu Santo en primer lugar en la vida de los pre-cristianos.

Bautizará con el Espíritu Santo (Mr.1:8).

El Consolador vive con ustedes y estará en ustedes (Jn.14:16-17).

El Espíritu Santo no había descendido sobre ellos (Hch.8:15)

El Espíritu Santo descendió sobre ellos (Hch.10:44-47 / Hch.19:5-6)

¿Qué nos dice el libro de los Hechos sobre el tema?

El día de Pentecostés (Hch.2:1s).

Todos los discípulos estaban reunidos en un lugar y estaban orando. Notamos aquí que la experiencia del derramamiento del Espíritu Santo es acompañada de un fuerte viento.

Como resultado de esta experiencia, todos hablan en otras lenguas.

El contenido de lo que hablan es ‘las maravillas de Dios’. Pedro explica que esta experiencia (Hch.2:16) es el cumplimiento de la promesa de Joel 2:28-30.

Una promesa para todos los creyentes de todos los tiempos (Hch.2:38-39).

La promesa del Bautismo con el Espíritu Santo no es solamente para la gente del tiempo de la primera iglesia, sino para todos aquellos que creen en el nombre de Jesús.

La llenura del Espíritu Santo es una experiencia continua (Hch.4:31).

En esta cita bíblica encontramos una nueva llenura, una especie de ‘re-tanqueo’ con el Espíritu Santo. Entre aquellos discípulos que estaban reunidos había personas que ya habían sido llenas del Espíritu Santo en el evento de Hch.2. Observamos que la llenura del Espíritu Santo es una experiencia continua (Ef.5:17-20).

Los primeros creyentes en Samaria (Hch.8:12s).

Esta historia ocurre más o menos dos años más tarde que la historia de Hch.2.

En Hch.8:5-12 leemos que los samaritanos, gracias a la predicación del Evangelio con poder por parte de Felipe, creyeron y se bautizaron inmediatamente en agua a raíz de la conversión. Notamos que ellos experimentaron aquí el nacimiento de nuevo. Esta experiencia, nuevo nacimiento y bautismo en agua, es la primera vivencia que se observa en la vida de estos nuevos creyentes.

En 8:15-16 leemos de una reunión adicional en Samaria, hay una reunión aparte en la cual los nuevos creyentes experimentan el Bautismo con el Espíritu Santo. Obviamente no habían recibido al comienzo todo lo que Dios tiene a disposición para los creyentes en Cristo.

Ananías le ministra al futuro apóstol Pablo (Hch.9:15-17).

En Hch.9:17 notamos que Pablo es lleno del Espíritu Santo.

En Hch.9:15 Pablo recibe el Bautismo con el Espíritu Santo. Recordemos que Pablo experimentó su conversión en el camino a Damasco; al recibir Pablo el Espíritu Santo en Hch.9:17 está entonces viviendo una segunda experiencia.

Hay quienes argumentan que Pablo no hablaba en lenguas, pero en 1Cor.14:18 observamos que él sí habló en lenguas.

La experiencia de la gente en la casa de Cornelio (Hch.10:44s).

Esta historia ocurre más o menos 12 años después de Hch.2.

En este caso los involucrados experimentan el nuevo nacimiento y el Bautismo en el Espíritu Santo al mismo tiempo. Pedro y sus acompañantes sabían que los que habían escuchado el mensaje habían sido bautizados con el Espíritu Santo porque los oían hablar en lenguas y alabar a Dios (Hch.11:15).

Pedro compara esta experiencia con la que los discípulos tuvieron al principio de la historia de la iglesia en Hch.2.

La historia de unos discípulos (creyentes) en Éfeso (Hch.19:1s).

Este evento ocurre más o menos 25 años después de Pentecostés.

En Hch.19:2 leemos cómo el apóstol Pablo les pregunta a unos discípulos lo siguiente: “¿Recibieron ustedes el Espíritu Santo cuando creyeron?”. Según el texto podemos deducir que ellos sí eran creyentes, pero obviamente no habían sido enseñados en toda la doctrina cristiana.

Después de que el apóstol Pablo les enseña toda la verdad, estos discípulos reciben el bautismo con el Espíritu Santo. La señal inicial de esta experiencia con el Espíritu Santo fue el hablar en nuevas lenguas y que también profetizaban.

¿Cómo describe la Biblia la bendición Pentecostal?

En la Biblia encontramos diferentes expresiones que hablan de la misma experiencia con el Espíritu Santo:

“Promesa del Padre” – Esta descripción tiene un aspecto profético (Hch.1:4 / Lc.24:49 / Is.44:4 / Joel 2:28-29 / Jn.14:6).

Bautismo con el Espíritu Santo” – Esta descripción enfatiza una experiencia inicial (Mt.3:11 / Hch.1:5).

“Llenos del Espíritu” – Este término habla de una experiencia permanente (Ef.5:18 / Hch.6:5). La expresión: “sed llenos” en Ef.5:18 está escrita en presente imperativo. Esto significa un llamado a hacer algo en un permanente y repetido ejercicio.[3]

“La unción del Espíritu Santo” – Esta expresión enfatiza el ser revestidos con poder especial para el servicio o ministerio (Lc.4:18 / 2Cor.1:21-22).

Podemos concluir que el Bautismo con el Espíritu Santo es una experiencia que tiene su punto de partida, pero que no es estática. El creyente debe mantenerse constantemente lleno del Espíritu Santo, no importando cuánto tiempo lleve como seguidor de Cristo, para así poder vivir y ministrar como Jesús lo hizo.

¿Cuáles son las evidencias del Bautismo con el Espíritu Santo?

La pregunta que nos surge ahora es ¿qué sucede cuando pedimos? (Lc.11:10-13 / 1Cor.12:4-11). Una experiencia tan grande y tan importante como lo es el Bautismo con el Espíritu Santo indudablemente estará acompañada por evidencias inequívocas, y así no se tendrá duda alguna que en verdad se ha recibido la Promesa del Padre. Algunas de las evidencias son manifiestas de inmediato, mientras que otras se manifiestan a lo largo de una vida llena del Espíritu.

Hablar en nuevas lenguas (Hch.2:4 / Hch.10:44-46).

El hablar en lenguas no es el bautismo en el Espíritu Santoes la evidencia inicial del mismo, pero no es la única.  No se trata de buscar el hablar en lenguas como si eso fuera el bautismo con el Espíritu Santo. Más bien hay que buscar a Dios y rendirse a Él.

Otras evidencias y resultados del Bautismo con el Espíritu Santo que se observan en aquellas personas que experimentaron esa verdad bíblica en su vida, son: Declaraciones proféticas y alabanzas a Dios (Hch.2:4.17 / Hch.10:46 / 1Cor.14:2). Gozo sobreabundante (Hch.2:46). Carga profunda y deseo sincero por predicar (compartir) el Evangelio de Jesús (Hch.1:8 / Hch.2:14 / Hch.3:11 / Hch.4:31-33 / Hch.5:29-33 / Hch.19:6) con las respectivas manifestaciones de poder que acompañan este ministerio (Mr.16:17-18 / Hch.5:16 / Hch.19:12-16). Mayor sensibilidad al pecado que aflige al Espíritu Santo (Jn.16:8). Deseo de vivir una vida que glorifica a Jesús (Jn.16:13-14 / Hch.4:33). Manifestación de los dones del Espíritu Santo (1Cor.12:4-10). Mayor deseo de orar (Hch.2:41-42 / Hch.3:1 / Hch.4:23-32 / Hch.6:4 / Hch.13:1-3 / Rom.8:26). Amor y entendimiento más profundos de la Palabra de Dios (Jn.16:13 / Hch.2:42).

El hablar en lenguas

Tres maneras del uso de las nuevas lenguas.

Hablar misterios a Dios (1Cor.14:2,4-5,14 / Rom.8:26 / Hch.2:4,11 / Hch.10:45-46 / Hch.19:6-7).

Éste hablar está dirigido a Dios. El contenido son misterios que nadie entiende – solo Dios los entiende. Se expresan en oración y en cánticos espirituales. El propósito de este hablar en lenguas es la edificación personal (1Cor.14:4 / Jud.20). Es una herramienta para la oración y la intercesión eficaz (Rom.8:26-27). En la práctica es para todos los creyentes en Jesús (Hch.2:38-39 / Hch.10:34-35,44-48 / Hch.11:15-18 / 1Cor.14:14-15).

El mensaje de Dios a los hombres (1Cor.14:3-5 / 1Cor.14:6.26).

En el caso del punto anterior notábamos que el hombre habla a Dios. En este caso es Dios hablando a los hombres. El mensaje es dirigido a través de creyentes a los hombres y a la iglesia (1Cor.14:3-5). El propósito es la edificación de toda la iglesia, es para convencer de pecado y para revelación (1Cor.14:3-6 / 1Cor.14:24-26). Dios da ese don como Él quiere a unos cuantos creyentes (1Cor.12:11,14,26-28). Este mensaje en lenguas debe ser interpretado en la lengua conocida por los presentes, para que sea de beneficio a la iglesia.

Un mensaje de Dios a una persona o iglesia en particular en el idioma que todos entienden. Dios se dirige a cierta gente en el idioma que ellos entienden, también puede ser dirigido a gente no creyente. El contenido son frecuentemente palabras a los incrédulos. Habla de las obras maravillosas de Dios. El propósito es una demostración de la realidad de Dios. En la práctica lo vemos en 2:4,6,11.

Hablar en lenguas es bíblico y es para hoy día (Hch.2:3-4 / Hch.2:38-39). El que habla en lenguas tiene total control sobre sí mismo al hacerlo – esto también es verdad referente a todos los dones espirituales (1Cor.14:32-33,40). Otros beneficios del hablar en lenguas los encontramos en las siguientes citas: edificación personal – orar en lenguas privadamente es probablemente la mejor manera para experimentar cada vez una nueva llenura del Espíritu Santo (1Cor.14:4-5 / Jud.20), dar gracias a Dios (1Cor.14:17), nos ayuda a hablar con Dios cuando nos sabemos que decir (Rom.8:26-27). Vea además las siguientes citas: 1Cor.14:14-15 / 1Cor.14:6,26.

¿Cuáles son las condiciones para recibir el Bautismo con el Espíritu Santo?

La Palabra de Dios menciona diferentes condiciones bajo las cuales se da el bautismo con el Espíritu Santo:

[1] Ser creyente en Jesús y haber nacido de nuevo (Hch.2:38-40 / Hch.8:12-17). [2] Tener el deseo de la plenitud (Jn.7:37-39 / Is.44:3 / Mt.5:6). [3] Con frecuencia se recibe la plenitud en respuesta a la oración (Lc.11:13 / Hch.1:14 / Hch.2:1-4 / Hch.4:31 / Hch.8:15-17). Recordemos que el don del Espíritu Santo es gratis, igualmente como la salvación. Usted recibe el don en el momento que lo pide. [4] Apartarse de pecados y del ocultismo es clave para poder recibir el bautismo con el Espíritu Santo (Hch.5:32).

La iglesia primitiva creía que el Bautismo con el Espíritu Santo era para todo creyente y además se aseguraba que toda persona que creía en el nombre de Jesús fuera bautizada con el Espíritu (Hch.8:14-17 / Hch.9:17 / Hch.19:1-6 / Joel 2:28-32 / Hch.2:38-39 / Gal.3:13-14). Es por todo lo dicho acá que la iglesia debe hoy día predicar sobre el bautismo con el Espíritu Santo, debe guiar a las personas a que lo reciban y debe entrenar a todo creyente para que sea capaz de ministrar esta experiencia a otros creyentes.

Recibiendo el Bautismo con el Espíritu Santo:

El Bautismo con el Espíritu Santo es de vital importancia en relación con la vida espiritual y el servicio cristiano de todo creyente. El Bautismo con el Espíritu Santo es el secreto del poder de la iglesia. Es la mayor necesidad en toda esfera de actividad cristiana, a fin de que el mensaje de salvación pueda ser proclamado con la unción divina y así asegurar su éxito.[4]

 Dígale a Jesús: “Jesús, bautízame con el Espíritu Santo. Lléname con tu poder de manera que pueda ser un mejor testigo tuyo.  Gracias Señor; he recibido.  Ayúdame ahora a soltar mi lengua espiritual. Amén”.

La Biblia dice que si usted le pide al Padre por el Espíritu Santo, entonces usted lo recibe y es bautizado con el poder del Espíritu Santo. De modo que suelte su lengua espiritual y comience a hablar en su nueva lengua.

 

[1] HORTON, Stanley M. What the Bible says about the Holy Spirit. Springfield, Missouri: Gospel Publishing House, 1989. P.138

[2] STRONGS Dictionary, PC Bible Study, Version 2.1, Seattle: Biblesoft, 1998.

[3] Elberfelder Studienbibel mit Sprachschlüssel. Wuppertal und Zürich: Brockhaus Verlag 1994.

* Compare con: Hch.4:27 / Hch.10:38 / Hebr.1:9[3] / 1Sam.10:1 / Ex.28:41 / 1Re.19:16.

[4]Duffield,Guy P. y Van Cleave, Nathaniel M. Fundamentos de Teología Pentecostal. San Dimas, California: Life Pacific College, 1987, P.329.
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