Jesús – el Rescatista

‘Pues ustedes saben que Dios pagó un rescate para salvarlos de la vida vacía que heredaron de sus antepasados. Y el rescate que él pagó no consistió simplemente en oro o plata sino que fue la preciosa sangre de Cristo, el Cordero de Dios, que no tiene pecado ni mancha (1Pe.1:18-19) NTV

Jn.3:16 / Tit.2:14 / 1Pe.1:18-19 / 1Cor.6:20 / 1Cor.7:23

En estos días se oye frecuentemente de secuestros de personas. Ellas son privadas de su libertad y en muchas ocasiones son sometidas a dolorosos maltratos. También se oye de las negociaciones entre las partes involucradas y a veces se pagan grandes sumas de dinero para que la persona secuestrada recobre la tan apreciada libertad. Entonces se habla de un rescate.

La Biblia también habla de un rescate o de la redención. La “redención” (apolutrosis en griego) es un rescate mediante el pago de cierto precio (Tit.2:14 / 1Pe.1:18-19). Esta expresión revela las siguientes verdades sobre la salvación:

  • Que es una liberación.
  • Que es una liberación por medio de un pago.

La Biblia indica que la salvación de los humanos es por medio de un rescate divino (Tit.2:14).

¿Por qué tenemos que ser nosotros rescatados?

Es muy posible que no hayamos experimentado el que se nos haya privado de la libertad o que hayamos sido secuestrados y que alguien haya pagado por nuestro rescate, pero todo ser humano vive por naturaleza bajo un dominio que no le permite disfrutar la vida correctamente. Frecuentemente pensamos que somos gente libre porque hacemos lo que queremos sin que nadie nos pueda frenar, hacemos lo que nos gusta  y lo que aparentemente nos conviene, pero en verdad somos esclavos de cosas que hunden nuestra vida en tristeza, desesperación, culpabilidad, condenación, hábitos destructivos, etc., y de los cuales no nos podemos librar con nuestras propias fuerzas o recursos.

Dios creó al hombre con un propósito muy bien definido (Gn.1:27-28 / Ef.2:10). Además el hombre fue creado un ser libre. Tristemente usó esa libertad para desobedecer los mandamientos de Dios, él se decidió por el mal. Esa decisión trajo grandes tristezas a su vida y a toda la humanidad. El hombre quedó atrapado en un socavón del cual no se puede librar con sus propias fuerzas (Gn.3:1-10 / Rom.6:23).

En la Biblia encontramos las razones por las cuales todo ser humano llegó a estar en una situación que requiere un rescate:

  •  El pecado alejó al hombre (varón y hembra) de Dios y así también lo alejó de todas las bendiciones que Dios había planeado para él (Rom.3:10-18 / Ef.2:1 / Stg.4:4).
  • Quien peca no da en el blanco. El blanco es darle la gloria a Dios (Rom.1:21 / Rom.11:36). El pecado es una transgresión de la ley (1Jn.3:4 / Rom.4:15). También es fallar en cumplir con la verdadera meta para nuestra vida que es Dios. Cuando se dispara una flecha, que no acierta, entonces no se está dando en el blanco. Pecar también significa haberse equivocado de carretera, haber fallado un plan, habérsenos frustrado una esperanza o un propósito[1] (Rom.3:13 / Rom.7:14 / Gal.3:22 / 1Jn.1:8).
  • La historia del hijo pródigo ilustra claramente lo que puede ocurrir cuando hacemos lo que a nosotros nos parece bien sin tener en cuenta los principios del temor a Dios. El hijo pródigo resultó en una situación peor a la de los cerdos que él estaba cuidando (Lc.15).
  • Al desobedecer a Dios, el hombre se somete al dominio de Satanás y llega a ser esclavo de un amo que no busca el bien de la gente (Ef.2:2-3 / Jn.10:10 / Lc.4:18 / Hch.10:38 / Hch.26:18). El diablo ciega la mente a la verdad de Dios para que la gente no se salve (2Cor.4:3-4).
  • El hombre es esclavo del pecado (Rom.6:6.12.16 / Rom.7:14 / Ef.2:3).
  • El hombre es culpable ante Dios y ante los hombres (Hch.26:18 / Rom.3:23). Si el hombre lo acepta o no, la verdad es que él es culpable porque ha pecado y está mal con Dios, no tiene paz para con Dios y se siente condenado (Sal.38). Es por eso que a través de la religión el hombre trata de encontrar la paz. Él entonces quiere arreglar con dinero, con sus propias fuerzas e intentos su situación con Dios, pero no puede, el socavón en el que se encuentra lo tiene totalmente atrapado y no se puede salvar a sí mismo. La ayuda solo puede venir de afuera (Sal.49:6-15). 
  • La ira de Dios está sobre el hombre y merece el castigo por la desobediencia a su Creador (Rom.1:18 / Ef.2:3 / Rom.6:23 / Rom.5:12 / Stg.1:15 / Gal.6:8). El castigo o la paga por el pecado es la muerte (Rom.6:23).
    • Existen tres tipos de muerte:
      • La muerte física, que es la separación del cuerpo del alma y del espíritu (Gn.3:19).
      • La muerte espiritual, que es la separación del ser humano de Dios – no hay comunión con Dios aunque se viva físicamente (Lc.15:11s / Ef.2:1-3 / Col.2:13).
      • La muerte eterna, que es la separación de Dios por toda la eternidad (Apoc.20:14-15 / Lc.16:19-31).

Existen suficientes razones para entender que el hombre requiere de una ayuda urgente. A causa del pecado tenemos una historia de la humanidad llena de guerras, corrupción, dolor, etc. Y aunque veamos tantos avances científicos y sus respectivos beneficios, notamos que el hombre sigue con grandes problemas que muestran que no cumplió con el plan original de Dios para su vida.

¿Cuál es el precio pagado por la liberación?

Para Dios el ser humano es de un valor muy apreciado y es un ser que Él ama de todo corazón (Lc.15 / Lc.12:7.24 / Sal.8:6 / Mt.10:30), y porque Dios valora al hombre tanto es por eso que hace cualquier esfuerzo para abrir el camino a Su salvación (Jn.3:16). Dios en Su amor planeó desde un principio el rescate del ser humano alejado de Dios. El diablo viene a robar matar y destruir, pero Dios quiere dar vida y ésta en abundancia (Jn.10:10-11). El amor de Dios por el perdido es la razón de la Navidad y de la Pascua, es la razón de la primera venida de Jesús a este mundo (Mt.1:21-22), y es la razón de Su muerte y resurrección (Hebr.9:12-14 / 1Jn.2:2). Él es Emmanuel: “Dios con nosotros” (Mt.1:23). El mensaje verdadero de la Navidad y de la Pascua es: Jesucristo vino a salvar a los pecadores (Lc.19:10 / Mt.1:21).

Jesús vino a este mundo para derramar Su sangre y dar Su vida en rescate por los perdidos, los esclavizados al pecado y atados al diablo (Mt.20:28 / Mr.10:45). Su sangre garantiza el rescate.

La Biblia dice claramente que hemos sido comprados por precio (1Cor.6:20). La redención es por Su sangre (Ef.1:7). Él se dio a Sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad (Tit.2:14). La sangre de Jesús derramada en la cruz fue el precio pagado por el rescate (Hebr.9:12.14 / Hebr.9:23-28).

Nosotros no podemos rescatarnos a nosotros mismos (1Pe.1:18-19 / Sal.49:6-9), ni rescatar a nadie pagando plata o a través de esfuerzos humanos (Lc.16:19-31 / Ef.2:9 / Tit.3:3-5). El ser humano requiere de ayuda externa, mejor, de ayuda divina. El único precio válido como precio de rescate es la preciosa sangre del Cordero, del Señor Jesucristo.

Aunque hay muchas cosas que podemos rescatar con dinero, como por ejemplo cuando la policía decomisa un auto mal estacionado y el dueño tiene que pagar después una cierta suma de dinero para poder rescatar ese carro, lo cierto es que el alma no se rescata con dinero ni por la ayuda de gente (Lc.16:19-31 / Ef.2:8-10); es la sangre de Cristo la única que sirve para librar el alma de la perdición eterna.

¿Qué tengo que hacer para ser rescatado?

Por un lado debemos entender que si la ayuda no viene de afuera no podemos hacer nada. Dios está interesado en nosotros. Él es quien nos ama y para quien somos de gran valor y es por eso que Él se lanza a rescatarnos y nos extiende Su gracia (Jn.3:16 / Mt.9:13 / Rom.5:10 / 1Tim.1:15-16). Por el otro lado, debemos entender que el ser humano debe tomar unos pasos para que ese rescate se haga efectivo en su vida. Si alguien se está ahogando y el socorrista le lanza el salvavidas, la persona que está en problemas debe agarrar el salvavidas, de otra manera no importa cuán bueno sea el salvavidas o si es de una buena marca (Rom.10:9-10 / Lc.12:8 / 1Pe.1:21).

El pecador, si es que quiere ser salvo de su condición de pecador, debe arrepentirse de sus pecados y debe asirse del Salvador de su alma: Jesucristo. La fe en Jesús es la única condición que Dios exige del hombre para su salvación (Ef.2:8-10). Pero la fe es más que solo una confesión acerca de Cristo, es una fe que se identifica en el bautismo en agua con la muerte y resurrección de Cristo como la base de su salvación y lleva a la obediencia a los mandatos de Cristo(Hch.2:37-38 / Lc.15:11s / Hch.8:35-38).

¿QUÉ ES LA FE?

Se cuenta la historia de un hombre que andaba en una cuerda sobre las cataratas del Niágara empujando una carretilla llena de ladrillos. Hizo el viaje varias veces, empujando la carretilla por un lado y haciéndola volver. Al fin se detuvo para hablar con un grupo grande de espectadores. El preguntó: ¿cree alguien que yo puedo quitar estos ladrillos de la carretilla y meter allí una persona y volver a pasar sobre las cataratas? Con todo entusiasmo la multitud dijo que sí; ellos creyeron. Luego el hombre les preguntó: ¿Quién quiere ser el primer voluntario? El esperaba, mirándolos y nadie se hizo presente como voluntario. Realmente nadie creyó al punto que la Biblia llama “FE”.

Ellos tuvieron una creencia intelectual. Habían racionalizado la situación hasta pensar que tenían fe, pero no había fe verdadera, porque nadie quería arriesgar la vida entregándose al punto de meterse en la carretilla para pasar por el abismo en una cuerda, confiando en la capacidad de ese acróbata.

El concepto de la fe en el Nuevo Testamento incluye tres elementos clave:

  • La fe implica el arrepentimiento verdadero, es decir, apartarse del pecado y volver a Dios por medio de Jesús (Hch.17:30 / 2Cor.7:10 / Tit.2:11s / Lc.15:11s / Prov.28:13).
  • Significa creer y confiar firmemente en el Cristo crucificado y resucitado como Señor y Salvador personal y rendir la voluntad y entregar todo su ser a Jesucristo (Hebr.10:22).
  • Incluye obediencia a Jesucristo y a Su Palabra (Rom.1:5 / Hebr.5:8-9 / Mt.28:18-20).

LA BUENA NOTICIA es que Jesús vino a este mundo para salvar a la gente de sus pecados. La Buena Noticia se resume de la siguiente manera: Cristo murió por nuestros pecados, no los de Él – Él no tenía pecados. Jesús pagó el precio por nuestros pecados y nos ofrece el perdón de nuestros pecados y la vida eterna – y lo mejor de todo, Él nos lo ofrece gratis. Es un regalo que solamente tenemos que aceptarlo o rechazarlo (Mt.1:21).

Aceptar la BUENA NOTICIA es nuestra decisión. Tenemos que admitir nuestra condición de pecadores y nuestra necesidad de un Salvador. Auto-medicarse o tratar de salvarse a sí mismo no funciona. Tampoco funciona pretender pagarle a Dios por la salvación o tratar de comprar de Él el perdón. Arrepentirse de sus pecados y creer en Jesús el Salvador es la única cura para semejante enfermedad mortal (Ef.2:8-10 / Rom.3:20.27-28 / Rom.9:16 / Rom.11:6 / 1Cor.1:29-31 / 2Tim.1:9 / Tit.3:3-5).

¿Ha abrazado usted la verdadera salvación en Cristo? Los que creemos en Jesús podemos festejar la tan grande salvación que tenemos en Jesús. ¡Demos gracias a Dios por el perdón de los pecados y la vida nueva en El!

¿Cuáles son algunos de los resultados del rescate?

Aquella persona que estrecha la mano para recibir el regalo del rescate por medio de Jesucristo experimenta un cambio total de su vida. La vida de la mano de Jesucristo no será la misma que antes de la entrega a Cristo. La Biblia nos relata lo que cambia en la vida de aquel que cree en Jesús como su Señor y Salvador personal:

  • Nace de nuevo (1Pe.1:22-23): “Creemos que el cambio que se verifica en el corazón y en la vida al tiempo de la conversión es real (Jn.3:3); que el pecador nace de nuevo en una forma tan gloriosa y transformadora que las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas (2Cor.5:17); tanto que las cosas vanas que antes amaba, ahora son aborrecidas, mientras que las cosas santas que antes despreciaba, ahora son amadas y tenidas por sagradas y preciosas (Jn.15:19); y que ahora, habiéndosele imputado la justicia del Redentor (Gal.2:20 / Rom.3:24-25) y habiendo recibido el Espíritu de Cristo, nuevos deseos, nuevas aspiraciones, nuevos intereses y una nueva perspectiva de la vida, el tiempo y la eternidad, llenan el corazón del redimido (Sal.1:1-3) de tal manera que ahora su deseo es confesar abiertamente al Maestro y servirle, buscando siempre las cosas que son de arriba”. [Artículos de Fe de la Iglesia Cuadrangular por Aimee Semple McPherson]. 
  • Recibe el perdón de los pecados (Mt.26:28 / Lc.24:47 / Hch.10:43). El perdón significa que Dios absuelve al pecador de la condenación, no a raíz de algo que haya hecho el pecador, sino a raíz de la obra liberadora de Jesús (Sal.103:1-14 / Jn.8:1-11> la mujer sorprendida en adulterio / Lc.15:11-24 > el hijo pródigo regresa a casa / Rom.5:9). 
  • Es liberado del poder del pecado (Rom.6:6-7 / 1Cor.6:11). El creyente rescatado ya no está bajo la esclavitud del pecado. Mientras estaba alejado de Cristo seguía la corriente de este mundo operada por demonios (Ef.2:1s). Mientras seguía esa corriente del mundo era esclavo del pecado (Rom.6:16-22). Como creyente ya no anda más en plan de pecar, ni está bajo el dominio del diablo (Rom.8:31-39) ni bajo el dominio de tener que pecar. El creyente puede decir “NO” al pecado (Rom.6:12) y puede decir “SÍ” a Dios y vivir como Dios manda (Rom.6 / Rom.7 / Rom.8). 
  • Otros cambios: Tiene una relación íntima con Dios (Rom.8:15) y un amor sincero a Jesús (Jn.14:15 / 1Jn.5:1). Posee un nuevo amor por las Escrituras (1Pe.2:2). Tiene una nueva conciencia de lo bueno y lo malo (Hebr.5:13-14). Experimenta odio hacia el pecado (1Jn.3:9). Posee un deseo de ser como Jesús (Rom.8:29). Los intereses de la vida cambian (Filp.3:7-8). Surge una nueva presión social de parte de aquellos que ven el cambio y que personalmente no quieren cambiar (1Pe.4:3-5). Tiene un verdadero amor por otros cristianos (1Jn.3:14). Hay un nuevo deseo de proclamar a Cristo a otras personas (Col.1:28-29 / Jn.3:16). 
  • Y no podemos olvidar que hay gran gozo en el cielo por cada ser humano que se arrepiente de sus pecados y que cree en el Señor Jesús para salvación. Cualquier rescate es motivo de gran gozo, pero el rescate de un alma es motivo de mayor gozo (Lc.15:7.32).
Conclusión:

Hay un gran motivo para celebrar: Cristo borra el pecado. Esta es una gran noticia para cada persona. A finales de cada año la radio, la TV. y los periódicos frecuentemente resumen el año que termina hablando de lo bueno, lo malo y lo feo que ocurrió durante ese tiempo. ¿Cómo resume usted su vida hasta ahora? ¿Hay cosas que le gustaría eliminar después de hacerse ese examen?

Si acudimos a Cristo, el pasado queda perdonado y comenzamos una vida nueva. La sangre de Cristo aun tiene poder para rescatar a los seres humanos perdidos y perdonar pecados.

Si usted no es un cristiano creyente y si por primera vez quiere acudir a la fuente de la salvación, quien es Jesús, puede acercarse confiadamente a Cristo y someterse al borrador del pasado pecaminoso. También aquellos que son ya Sus seguidores, pero que ven áreas en su vida que deben experimentar el poder liberador de Cristo, igual pueden acercarse a Jesús para ser liberados por medio del poder de la cruz: Sal.103:3 / Is.1:16 / 1Jn.1:9 / Prov.28:13.

La siguiente oración puede ayudarle a conectarse con Dios. Ore de todo corazón la siguiente oración sugerida:

¨Jesucristo, ven a mi vida.  Me arrepiento de mis pecados.  Perdóname por lo que he dicho y hecho que no ha estado bien. Te recibo como mi Salvador y Señor. Gracias por perdonarme. Amén.”

¡Celebre el rescate!

ASIMILANDO (2Timoteo 3:16-17)

(Escriba sus respuestas a continuación y úselas para el diálogo en un grupo pequeño de estudio bíblico)

¿Qué lecciones aprendió durante este estudio?

¿Qué pasos debe tomar para ser obediente a los mandatos de Cristo? Sea específico.

¿Cuáles desafíos cree usted que va a enfrentar en la aplicación de esta lección en su vida y ministerio?

Anote a continuación una petición de oración. Permita que otros cristianos oren con usted.

CAPACITAR Y PREPARAR (2Timoteo 3:16-17)

Comparta con una persona lo aprendido en esta lección.

¿A quién le compartirá? ¿Cuándo le compartirá?

REPORTE en la siguiente reunión: ¿Cómo le fue? ¿Qué preguntas surgieron? ¿Cuál fue la reacción / respuesta de la gente?

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