Gente sabia adora al Rey (Mt.2:1-12)

“Hemos venido a adorar al rey” (Mt.2:2)

La historia de los sabios de oriente que encontramos en Mateo 2 puede llevar a que tengamos muchas preguntas acerca de la estrella y su procedencia, del lugar exacto de dónde venían, si de verdad eran 3 sabios o más, cuáles son sus nombres, etc. Podemos perder mucho tiempo especulando sobre estas cosas y no llegar a ninguna conclusión que edifique. Pero al mirar con más cuidado esta historia nos damos cuenta que lo realmente importante es que estos sabios, no siendo judíos, vinieron de lejos con el propósito de adorar al Rey que había nacido.

Una de las lecciones, y probablemente la más importante, que aprendemos de estos sabios es la siguiente:

Toda la humanidad está llamada a adorar al Rey de reyes. DIOS ES DIOS DE TODA LA HUMANIDAD. Estos sabios no eran judíos, venían más bien de una cultura pagana, de la Biblia no tenían mucho conocimiento, y de todas maneras vinieron a adorar a Jesús. De alguna manera fueron guiados por Dios a adorar al Mesías. Jesús no es solamente el Dios de los judíos, también es el Dios de todos los humanos. Él es el Salvador de todo el mundo: de hombres y mujeres, de niños y adultos, de negros y blancos, etc. (Jn.3:16 / Jn.1:10-12 / Mt.28:18-20).

La profecía que dice que de todos los rincones del mundo se oirán alabanzas de adoración al Dios Creador del cielo y de la tierra se hace aquí una realidad (Sal.67 / Is.24:14-16 / Sal.117:1).

Comprendemos, además, que con esta y otras historias Dios está cumpliendo SU promesa de bendecir a Israel y a través de Israel a todas las naciones (Gn.12:1-3 / Gn.18:8 / Gn.22:18 / Gn.26:4 / Gn.28:14 / Hch.3:25-26 / Gal.3:8). DIOS ES CUMPLIDOR DE SUS PROMESAS.

El cielo estará poblado de gente de toda nación, de toda lengua y de toda tribu que adora al Rey de Reyes y Señor de señores (Apoc.7:9). DIOS ES EL REY ADORADO.

Interesante notar que los consejeros del Herodes, que con seguridad tenían cierto conocimiento de lo que la Palabra de Dios y los Profetas decían respecto al nacimiento del rey, y que además dieron la información correcta a los sabios respecto al lugar de Su nacimiento, no hicieron ningún esfuerzo por ir a ver lo que estaba pasando en aquella aldea llamada Belén. Notaron que algo pasaba pero no los conmovió para nada. Ellos definitivamente no se mostraron como sabios. Que la navidad no sea para nosotros algo ‘interesante’ o algo que re-nombramos, o que le damos otra definición o contenido. Que la navidad no sea algo que no nos conmueve a ver lo que de verdad significa, y lo que ella significa hoy para cada uno de nosotros personalmente.

Seamos sabios: VENID Y ADOREMOS AL REY. Que nada y nadie nos impida adorarle debidamente. Y recordemos que tenemos una responsabilidad de invitar a otros para que también adoren al Rey.

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